
Hay monumentos que pasan desapercibidos hasta que casi desaparecen, y el telégrafo óptico de Tariego de Cerrato es uno de ellos. Esta torre, que forma parte del patrimonio técnico español, ha salido de la Lista Roja del Patrimonio Histórico tras su recuperación y ahora se puede visitar a las puertas de Palencia. La rehabilitación se completó el 16 de septiembre, fecha en la que se retiró oficialmente de esa lista que reúne los bienes en peligro.
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Para entender qué es, hay que remontarse a 1844. La torre se levantó sobre los cimientos de una antigua torre medieval del siglo IX, que en 1217 sirvió de refugio al rey niño Enrique I de Castilla. La diseñó el ingeniero Mathé y la construyeron las tropas isabelinas durante la segunda guerra carlista, como parte de la Línea Castilla, una red de comunicación que conectaba Irún con Madrid mediante señales visuales. La línea empezó a transmitir en 1846 y llegó a tener 52 torres repartidas por Madrid, Segovia, Valladolid, Palencia, Burgos, Álava, Navarra y Guipúzcoa. De las cuatro que hubo en Palencia solo quedan dos: la de Tariego y la de Negredo.
El edificio es una torre de tres pisos con planta cuadrada de siete metros de lado, construida a modo de fortaleza. Los muros de la planta baja tienen 90 centímetros de grosor y se van estrechando en los pisos superiores; la base es de sillería de piedra y mampostería con un talud, y el resto es de ladrillo. Abajo hay tres ventanas pequeñas, posiblemente defensivas, y ventanas fusileras enmarcadas en ladrillo. En la segunda planta está el único vano grande que hace de puerta, al que se accede por una escalera de madera, y en la tercera se instalaban los controles del telégrafo, que comunicaba con las torres próximas de Dueñas y Villamediana.
El abandono fue avanzado. El inmueble entró en la Lista Roja de Hispania Nostra el 28 de diciembre de 2022 por su ruina progresiva: desprendimientos, daños estructurales y la pérdida casi total de los elementos interiores, de modo que solo se conservaba la envolvente exterior. Se temía que acabara desapareciendo, como ocurrió con la mayoría de las torres de aquella línea Madrid-Irún.
La recuperación costó 66.000 euros, impulsada por el Ayuntamiento de Tariego de Cerrato: 10.000 euros de fondos propios, otros 10.000 de la Junta de Castilla y León y 46.000 de la Asociación para el Desarrollo Rural Integral del Cerrato Palentino, a través de Fondos Leader y con el apoyo de la Diputación de Palencia y la Junta. Los trabajos los realizaron las empresas Excavaciones Chesco y Archivolta. Una de las novedades es la iluminación ornamental con luces LED que cambiarán de color según la efeméride —morado en Semana Santa, rojo en San Valentín, verde en el Día de San Patricio, azul en el Día Mundial del Agua o naranja en Halloween—, sustituyendo el gran espejo que en el siglo XIX reflejaba la luz solar. También se han mejorado los accesos mediante la Ruta de los Torreones, un sendero peatonal con paneles informativos y códigos QR, con permisos especiales para vehículos en casos puntuales y accesibilidad para personas con movilidad reducida.
El monumento está protegido por el Decreto de 22 de abril de 1949, que sitúa los castillos españoles bajo protección estatal, y por la Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985. CastillosNet lo clasifica como «Torres diseñadas para defensa con armas de fuego». Lo mejor para quien se acerque: el acceso, tanto al exterior como al interior de la torre, es libre.
Fecha de publicación
22 de septiembre de 2026
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