
El Palacio Episcopal de Palencia ha cerrado en septiembre una reforma que, aunque se centró en cubiertas y fachadas, se presenta como el primer paso de un proyecto cultural mucho más amplio. La obra duró quince meses y costó 1,16 millones de euros, y se centró en lo que no se ve pero sostiene el edificio: se sustituyeron 2.100 metros cuadrados de tejado, donde la pudrición y los xilófagos habían hecho estragos, y se limpiaron las fachadas pintadas de rojo burdeos. El resultado es un espacio diáfano bajo cubierta, de unos 40 por 20 metros, ya equipado con sistemas de protección contra incendios, aunque quedan pendientes la renovación de las carpinterías y la iluminación exterior.
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El edificio no es un cualquiera. Lo proyectó el arquitecto vasco Justo Antonio de Olaguíbel y se inauguró en 1799, y es el mismo que dio forma a la Plaza Nueva de Vitoria. El acto de presentación y bendición de las obras se celebró el 1 de septiembre, con la asistencia del obispo de Palencia, Mikel Garciandía, y la presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén. Desde ese momento, el obispo ha hablado de una estrategia a largo plazo, de diez a veinte años, para convertir el inmueble en un referente patrimonial, turístico y cultural de la ciudad.
El eje central de ese plan es el Museo Diocesano, que ocupa la primera planta, la planta baja, los sótanos y el patio del palacio, en la calle Mayor Antigua, 22. El museo custodia el patrimonio artístico de la diócesis desde 1973 y se inauguró en dos fases, el 30 de mayo de 1973 y el 15 de mayo de 1975. Su colección va del siglo VII al XXI y reúne firmas como Alonso Berruguete, Alejo de Vahía, Diego de Siloé, Juan de Flandes, Zurbarán o Jan van Hemessen, con piezas singulares como la pequeña Virgen de la Dehesa Brava de Husillos, románica del siglo XII, la pila bautismal románica de Valcobero o el retablo de la iglesia de Báscones de Valdivia. La idea es ampliarlo y mejorarlo, potenciar una pinacoteca de 700 obras —algunas cedidas por el Museo del Prado— y crear recorridos sobre la figura de San Manuel González, obispo de Palencia que vivió y falleció en el palacio.
Ese San Manuel González, Manuel González García, nació en Sevilla en 1877, fue ordenado sacerdote en 1901 y llegó a Palencia como obispo en octubre de 1935, conocido como el 'Apóstol de los Sagrarios Abandonados'. Fue canonizado por el papa Francisco el 16 de octubre de 2016, y su festividad es el 4 de enero. A largo plazo, el proyecto contempla incluso abrir a la ciudadanía el aparcamiento anexo, una vez se completen los estudios arqueológicos.
Por ahora, lo que hay es un edificio recuperado y un plan sobre la mesa. La reforma ejecutada por Rivero Construcciones, con ingeniería estructural de Orgánica Ingeniería en Madera y fabricación de Arte y Construcción, ha dejado listo el contenedor; el contenido, ese museo ampliado y esa pinacoteca, es lo que irá llegando en los próximos años. De momento, el Palacio Episcopal vuelve a lucir su rojo burdeos y su tejado nuevo, y el Museo Diocesano sigue siendo la puerta abierta para conocer el arte sacro que guarda la diócesis.
Fecha de publicación
4 de septiembre de 2026