
Hay una forma de mirar el Geoparque Mundial UNESCO Las Loras que no pasa por las grandes rocas. Desde el 21 de agosto está en marcha 'El empedrado en los pueblos del Geoparque', un proyecto que pone el foco en esos pavimentos de cantos rodados colocados a mano que aparecen en calles, patios, iglesias y puentes de la comarca, con sus dibujos, patrones y composiciones geométricas. No es solo una cuestión estética: estos empedrados son resistentes y ayudan a evacuar y filtrar el agua de lluvia.
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Lo interesante es cómo se está haciendo. El proyecto se apoya en la ciencia ciudadana: cualquier persona puede rellenar una ficha sobre los empedrados de su localidad para ayudar a levantar el inventario. La responsable es Amara Carvajal Pérez, conservadora-restauradora de patrimonio e investigadora especializada en pavimentos históricos de cantos rodados, que ya ha trabajado en el Valle del Roncal y en el Serrablo y publicó en 2022 el libro «Ugaltarriak» sobre los empedrados del Roncal. Una vez cerrado el inventario, el proyecto seguirá con un folleto divulgativo y un taller práctico para restaurar uno de los empedrados identificados.
Para quien quiera combinar esto con una escapada, el Geoparque se puede recorrer en tres días. El primero suele centrarse en Orbaneja del Castillo y el Cañón del Ebro; el segundo, en los páramos y la memoria petrolera, con el Museo del Petróleo y la Dolina de Panizares; y el tercero, en Aguilar de Campoo y Las Tuerces, con paseo por Alar del Rey y el Canal de Castilla. Las Tuerces, cerca de Aguilar de Campoo, es un Monumento Natural nacido de la disolución kárstica de las calizas del Cretácico Superior, un laberinto de bloques, setas pétreas, puentes y arcos naturales por el que el río Pisuerga forma el pequeño Cañón de La Horadada. Allí se han localizado restos de civilizaciones desde el Paleolítico Medio hasta la Edad Media, y en sus grutas se hallaron materiales de esas épocas.
Si te quedas en la zona, hay senderos señalizados para todos los niveles. La Ruta Roja, desde Mave hasta Las Tuerces, son 5,6 kilómetros y dificultad baja; la Amarilla, por Olleros de Pisuerga, 8,3 kilómetros; la Verde, desde Aguilar de Campoo, 7,3 kilómetros; y la Rosa, desde Gama, 7 kilómetros. Para algo más largo está el GR-99, que une Orbaneja del Castillo con Pesquera de Ebro por Turzo en 11 kilómetros, o el desfiladero del río Rudrón, con 8,9 kilómetros y unas tres horas. En el camino, el paisaje kárstico se nota en las plataformas calizas elevadas y los bordes escarpados, con dolinas, cuevas, surgencias y desfiladeros que el agua ha ido esculpiendo.
El Centro de Recepción de Visitantes está en Villadiego, en la calle Diego Porcelos, 8, y abre del 1 de octubre al 31 de mayo: de miércoles a sábado de 11:00 a 14:00 y de 16:30 a 18:30, y los domingos de 11:00 a 14:00. La entrada cuesta 3 euros, con los niños menores de tres años gratis. Para consultas, turismo@villadiego.es o el 659 491 537. Es un buen punto de partida para orientarse antes de salir a buscar esos empedrados que, hasta ahora, casi nadie miraba.
Fecha de publicación
27 de agosto de 2026