
El Teatro Campoamor tiene una costumbre muy oviedense: en agosto, cuando la temporada grande descansa, abre sus puertas para enseñar lo que no se ve desde la butaca. Este año el ciclo vuelve con 22 visitas teatralizadas repartidas entre el 3 y el 8 y del 10 al 14 de agosto, con dos pases diarios, a las 17:30 y a las 19:30, y un aforo limitado a 60 personas por sesión. El recorrido combina la parte noble del teatro con sus entrañas —camerinos, escenario y salas de ensayo—, espacios que quedan cerrados durante las representaciones, y utiliza una 'aventura cósmica' como hilo conductor para ir descubriendo estancias que normalmente no se pueden pisar.
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Detrás hay un equipo completo. Las visitas las organiza la Fundación Municipal de Cultura y las produce Factoría Norte, con una idea original de Carmen Gallo y autoría y dirección de Eladio de Pablo. El reparto lo forman Borja Roces, Paula Mata y Chus Serrano, con la colaboración especial de Ángel Ruiz, mientras que la composición musical es de Mar Álvarez. El espacio escénico, las máscaras y las marionetas corren a cargo de Marcelino de Santiago 'Kukas', Nuria Trabanco y Gonzalo Mateos, y la indumentaria la firman Román Roces y Factoría Norte. El teatro, por cierto, cumple 134 años de vida.
Los precios están pensados para ir en familia: gratuito para niños de 0 a 3 años, 9 euros para el público de 4 a 11 y 12 euros a partir de los 12. Las localidades se ponen a la venta por los medios habituales a partir del lunes 27 de julio, así que conviene no dejarlo para el último momento, porque con 60 plazas por pase los cupos vuelan.
Para quien no lo tenga presente, el Campoamor es el teatro municipal de Oviedo y una de las joyas del centro, en la calle Pelayo, 3. Se inauguró el 17 de septiembre de 1892, con el alcalde Francisco Secades y la ópera Los Hugonotes de Meyerbeer, y su nombre lo propuso en 1890 Leopoldo Alas 'Clarín', autor de La Regenta y entonces concejal, en honor al poeta naviego Ramón de Campoamor. Lo construyeron los arquitectos López Salaberry y Siro Borrajo Montenegro sobre el antiguo Convento de Santa Clara, y tras la Guerra Civil se reconstruyó, volviendo a abrir el 18 de septiembre de 1948 con Manon de Massenet.
Por dentro impresiona: la sala principal tiene 1.491 localidades repartidas en cinco plantas, con forma de herradura, palcos y plateas, antepechos con aplicaciones de bronce en la planta baja y cierres de rejería en las superiores, y una gran lámpara de bronce y cristal tallado colgada de una cúpula. Se inspiraron en el Teatro de la Comedia de Madrid, inaugurado en 1175. Además hay una Sala de Arte Moderno para 300 personas y un Salón de Té para 80.
Desde 1981 es sede de los Premios Princesa de Asturias y es el único teatro español que mantiene una temporada lírica los doce meses del año, con la Ópera de Oviedo entre septiembre y enero y la temporada de Zarzuela entre febrero y junio, además del Festival de la Danza o la Muestra de Folclore 'Ciudad de Oviedo'. Por sus tablas han pasado Montserrat Caballé, Victoria de los Ángeles, el Ballet Nacional de Cuba, Víctor Ullate o Nacho Duato, y por sus pasillos han transitado la Familia Real, Martin Scorsese, Woody Allen, Pedro Almodóvar o Rafael Nadal. Verlo desde dentro, sin público y con las luces de los camerinos encendidas, es otra historia.