Este verano, el Campo San Francisco de Oviedo propone una forma distinta de recorrer sus caminos: seguir las visitas guiadas del paisajista José Valdeón para fijarse en los árboles, las plantas y las historias que normalmente pasan desapercibidas. La nueva edición comenzó el 5 de agosto de 2026 y el primer paseo reunió a unas treinta personas en la esquina de Santa Susana con Conde de Toreno. El recorrido duró algo más de una hora y arrancó a las 19:30.
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La idea es sencilla: caminar sin prisa, observar y entender mejor la vegetación de este parque céntrico. Durante la visita, Valdeón habló del Ginkgo biloba, una especie que lleva unos 290 millones de años sobre la Tierra, y explicó que los castaños llegaron a Asturias con la romanización. También llamó la atención sobre los tilos de la avenida de José Cuesta, paralela a la calle Conde de Toreno, capaces de alcanzar con facilidad los 30 metros. Uno de ellos fue talado la semana anterior por riesgo de caída.
El paseo también permite localizar algunos ejemplares concretos del parque. En el inicio del paseo del Bombé se encuentra el único castaño adulto del Campo, junto a otro más joven que atraviesa un mal momento. En el salón Bombé predominan los castaños de Indias, vinculados a los antiguos paseos de los ovetenses en coches de caballos. Entre los árboles que aparecen durante el recorrido están además las secuoyas, los tejos y los magnolios.
La visita gana interés cuando se pone en contexto el propio parque. El Campo San Francisco ocupa unas nueve hectáreas en pleno centro de Oviedo y conserva alrededor de 955 árboles de 51 especies, con ejemplares que superan los 300 años. Su origen está relacionado con el antiguo convento franciscano y su evolución incluye espacios como el paseo del Bombé, el jardín botánico, el estanque de los patos, el quiosco de la Música y varias fuentes históricas. También forman parte del recorrido habitual la portada románica de la antigua iglesia de San Isidoro, el Escorialín y distintas esculturas repartidas por los paseos.
Para una visita en familia, el parque ofrece un recorrido fácil de combinar con sus zonas infantiles, la pista de skate, las mesas de ping-pong y las canastas. La propuesta de Valdeón no plantea el Campo como un lugar que se atraviesa de camino a otra parte, sino como un espacio para detenerse en los detalles: la forma de una hoja, la edad de un árbol o el origen de un nombre tan conocido como el Bombé. Las visitas de verano convierten así un paseo cotidiano por Oviedo en una pequeña clase de botánica e historia local, sin salir del centro de la ciudad.
Fecha de publicación
11 de agosto de 2026