
La Ruta Vía de la Plata suma una parada nueva y está a un paso de Oviedo. El itinerario, que junto al Camino de Santiago es uno de los circuitos culturales más importantes de Europa, incorpora ahora a Ribera de Arriba, un concejo del centro de Asturias que se puede visitar sin salir apenas de la ciudad. La ruta en sí es una vieja historia: une la cornisa cantábrica con el sur de Hispania, desde Sevilla hasta Gijón, casi mil kilómetros, cuatro comunidades autónomas y siete provincias. Entra en Asturias por los altos de la Carisa, entre Aller y Lena, y desemboca en el Cantábrico en Gijón. Su trazado asturiano lo diseñó y homologó la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias en el año 2000, y en 2013 se modificó para seguir el recorrido histórico de la Vía Asturica ad Legionem Augusta, manteniendo el número de Gran Recorrido GR 100. Detrás hay más historia: la impulsó el general romano Publio Carisio entre los años 26 y 22 a. C. para unir los asentamientos militares leoneses con el mar, y su nombre viene del término árabe BaLaTa.
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Ribera de Arriba es un concejo pequeño, unos 22 kilómetros cuadrados, que limita con Mieres, Morcín, Oviedo, Quirós y Santo Adriano. Su nombre se lo da el río Nalón, que por aquí recibe al Caudal, y esa confluencia le deja un microclima benigno y mucho bosque. La capital es Soto Ribera y el municipio se reparte en cinco parroquias: Ferreros, Palombar, Perera, Soto Ribera y Teyego. Lo que más interesa aquí es Bueño, en la parroquia de Ferreros, conocido como el pueblo de los hórreos: conserva cerca de cincuenta hórreos y paneras, una densidad excepcional que convierte sus calles en un museo al aire libre y en uno de los mejores ejemplos de arquitectura popular asturiana.
Allí está el Centro de Interpretación del Hórreo, el primer museo y único equipamiento de Asturias dedicado al hórreo asturiano. El edificio, obra de los arquitectos Rogelio Ruiz Fernández y Macario Luis González Astorga con la colaboración de Amador Zocco, se inauguró en 2012 y fue finalista en los Premios Asturias de Arquitectura en 2010. Son unos 495 metros cuadrados útiles, diseñados como una caja casi transparente elevada sobre pilares de hormigón que imitan los pegollos, con una terraza suspendida y un corredor de 181 metros. Dentro hay paneles interactivos, proyecciones inmersivas y un taller estrella donde se enseña a montar un hórreo a escala 1:3. La entrada es gratuita.
El horario cambia según la época. En octubre, abril, mayo y junio abre los viernes de 16:00 a 18:30 y los sábados, domingos y festivos de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:30. Durante todo el año hay visitas guiadas diarias que acaban con el taller de montaje para toda la familia, sin reserva previa pero llegando diez minutos antes: a las 12:00 y a las 16:30. También se ofrecen visitas grupales al núcleo rural de Güeñu, con un mínimo de veinte personas y reserva recomendada. Alrededor del centro, el Área Recreativa de El Llosalín completa la jornada con mesas, parrillas, instalaciones deportivas e incluso piscinas, y en el propio pueblo se conservan la Casa de las Artes y la Central Artística con programación cultural todo el año. Tras la visita, lo lógico es seguir la ruta señalizada entre los 47 hórreos y paneras, que discurre por la margen del Nalón dentro de la Zona Especial de Conservación del río, siguiendo el GR 106 hasta La Fonte Baxo.
Fecha de publicación
8 de octubre de 2026