
Ayer se presentó oficialmente una iniciativa que suena a documental de naturaleza, pero que está pasando aquí mismo, en nuestro concejo. Bajo el nombre de 'El Oviedo más salvaje', el Ayuntamiento se ha aliado con el FAPAS (Fondo para la Protección de los Animales Salvajes) y la entidad científica DIRUS para poner en marcha un sistema de seguimiento de osos y lobos. Lo que lo hace realmente especial es que somos el primer municipio de España en tener una red de cámaras que envía imágenes en tiempo real, permitiendo saber qué está pasando en nuestras zonas rurales casi al instante.
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Si sueles moverte por el Valle del Trubia o las faldas de la Sierra del Aramo, quizás te sorprenda saber que no estás sola. Aunque para muchos de nosotros Oviedo es el centro urbano, la realidad es que el concejo tiene una biodiversidad que ya querrían muchas capitales europeas. De hecho, los expertos del FAPAS comentaban que, si este entorno estuviera en Alemania, probablemente ya sería un Parque Nacional. La idea de este proyecto, que durará inicialmente un año, es precisamente poner datos científicos sobre la mesa para entender mejor cómo conviven estos grandes mamíferos con nosotros y, de paso, bajar un poco el tono al alarmismo que a veces surge cuando se habla de fauna salvaje.
El despliegue técnico es bastante impresionante. Se han instalado unas diez cámaras de fototrampeo de última generación en puntos estratégicos, sobre todo en las zonas que limitan con Santo Adriano y Grado. Estos dispositivos no solo sacan fotos o vídeos de alta calidad, sino que las mandan directamente a los teléfonos de los investigadores, entre los que están el concejal de Zona Rural, Daniel Tarrio, y la bióloga municipal Andrea Prendes. Así, si un oso decide darse un paseo cerca de un núcleo poblado, el equipo lo sabe al momento. Además de las cámaras, el trabajo incluye los llamados 'transectos de muestreo', que básicamente es patear el monte buscando rastros, excrementos o marcas en los árboles para identificar genéticamente a cada ejemplar.
Sobre los protagonistas de este estudio, hay datos que te dejan pensando. El oso pardo, que desapareció de la zona en los años 70, lleva dejándose ver de forma regular desde el año 2000, especialmente en primavera y otoño cuando bajan a buscar frutos. Lo más curioso es que se ha identificado a una osa reproductora en la frontera con Santo Adriano cuyas crías entran habitualmente en territorio ovetense. Por otro lado, el lobo ibérico nunca se fue; lleva medio millón de años habitando el noroeste de la península y en Oviedo mantiene una presencia permanente, bajando principalmente desde la Sierra del Aramo, que es su conexión natural con la Cordillera Cantábrica.
Este proyecto también tiene una parte muy práctica para los vecinos de la zona rural. Al monitorizar a los animales en tiempo real, se pueden detectar ejemplares con sarna o comportamientos que puedan afectar al ganado, permitiendo actuar con rapidez y transparencia. Al final, se trata de conocer lo que tenemos a la puerta de casa. No es que los animales estén 'volviendo', es que siempre han estado ahí, solo que ahora tenemos la tecnología para verlos sin molestarlos y entender que esa naturaleza salvaje es parte de lo que hace a Oviedo un lugar tan diferente para vivir.
Fecha de publicación
24 de febrero de 2026
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