
Oviedo tiene un recorrido que no sale en todas las guías y que se puede hacer sin prisa: la ruta que une las reliquias de la Cámara Santa con la Catedral de San Salvador. En realidad, es un tramo del Camino de San Salvador, una desviación del Camino Francés que sale desde León y se desvía hacia las reliquias de la Sancta Ovetensis antes de seguir hacia Santiago por el Norte o el Primitivo. Son 122 kilómetros repartidos en seis etapas, y la última, la que va de Mieres a Oviedo, es la que te deja justo delante del conjunto.
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El punto central es la Cámara Santa, joya del prerrománico asturiano y Patrimonio de la Humanidad desde 1998. Se levantó durante el reinado de Alfonso III, entre el 866 y el 910, adosada a la Torre de San Miguel, y se organiza en dos capillas superpuestas y sin comunicación entre sí: abajo, la Cripta de Santa Leocadia, y arriba, la capilla de San Miguel, que desde el siglo XIII guarda las reliquias. La tradición cuenta que el Arca Santa salió de Jerusalén en el año 614, cuando los cristianos huyeron de la invasión persa de Cosroes II, y que llegó a Oviedo en el siglo VIII cerrada a cal y canto; no se abrió hasta 1075, ante Alfonso VI, y entonces aparecieron unas 300 reliquias: el Santo Sudario, fragmentos de la Santa Cruz, pan de la Última Cena, espinas de la corona, cabellos de la Virgen, huesos de profetas y maná.
De todo eso, el Santo Sudario es la pieza más comentada: un lienzo de lino de 85,5 por 52,6 centímetros, sin tinturas ni remates, que solo se expone tres días al año, el Viernes Santo, el 14 de septiembre y el 21 de septiembre. Junto al arca están la Cruz de los Ángeles, una cruz griega de alma de cerezo recubierta de oro y piedras preciosas de filiación bizantina; la Cruz de la Victoria, de roble y oro, que según la tradición portó Don Pelayo en Covadonga; y la Caja de las Ágatas, una arqueta de oro con placas de ágata. Las tres sufrieron daños en la voladura de dinamita de octubre de 1934 y fueron robadas en 1977, así que lo que se ve hoy es fruto de las restauraciones posteriores.
La visita se completa en la propia Catedral, con su fachada gótica del siglo XIV, su retablo mayor de estilo gótico flamenco —uno de los más importantes de España— y su claustro de arcos ojivales. Para quien llega haciendo el camino, aquí se solicita la Salvadorana, el certificado gratuito firmado por el Deán de la Catedral. Hay un dicho antiguo que resume el sentido de este desvío: «Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al criado y olvida al Señor».
Un par de cosas prácticas antes de ir. La Cámara Santa cierra los domingos y tiene un calendario amplio de días festivos y cierres por el Jubileo de la Santa Cruz, que se celebra del 14 al 21 de septiembre. En septiembre abre de lunes a viernes de 10:00 a 18:00 y los sábados de 10:00 a 17:00. La entrada cuesta 8 euros para adultos, 7 para mayores de 65 y 4 para peregrinos con credencial, familias numerosas y desempleados; los martes es gratuita. Y si te apetece un punto de vista distinto, la Torre de San Miguel tiene 184 escalones para una visita independiente de aproximadamente una hora.
Fecha de publicación
20 de septiembre de 2026
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