
Si has estado en Oviedo este fin de semana, seguro que escuchaste un sonido diferente en el Casco Antiguo. El domingo, 21 de diciembre de 2025, se celebró la primera Madreñada de la capital asturiana, una marcha popular organizada por el Colectivo Madreñero para reivindicar el calzado tradicional. Y es que, aunque las madreñas estuvieron presentes en la ciudad hasta los años veinte del siglo pasado (el último madreñero activo fue Arsenio Lorenzo en los cincuenta), hoy son un patrimonio cultural que necesita un empujón para no desaparecer.
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Este resurgir no se entiende sin la figura de Rodrigo Cuevas. El artista, que se autodenomina «agitador folklórico» y «diva del folclore», ha convertido las madreñas en un icono de la modernidad asturiana. Su estilo, que mezcla la tonada con el synth folk y el agroglam (recordemos que en Cachitos lo describieron como «el hijo con madreñas de Tino Casal y Freddie Mercury»), ha logrado que se hable de este calzado de madera más que nunca. Cuevas, que defiende la reivindicación de lo rural, es el embajador perfecto para este calzado, que tradicionalmente se hacía de una sola pieza de madera (como el abedul) y servía para protegerse de la humedad y el barro en los caminos.
Si quieres seguir la ruta que marcó la Madreñada y añadirle un toque agroglam a tu paseo navideño por Oviedo, aquí tienes el recorrido perfecto por el centro histórico.
La marcha del domingo, que reunió a decenas de personas, comenzó en la Plaza del Fontán. Este lugar, que fue una laguna natural antes de convertirse en el vibrante mercado que conocemos, es el punto de partida ideal. Desde aquí, la comitiva recorrió varias calles del casco viejo, haciendo sonar la madera contra el pavimento, hasta llegar a la Catedral de Oviedo (en la Plaza Alfonso II el Casto). Es interesante saber que uno de los participantes llevaba unas madreñas que, según explicó, estaban destinadas al propio Rodrigo Cuevas, lo que subraya la conexión directa del evento con el artista.
Pero la ruta no acaba en la Catedral. Si quieres completar la experiencia con paradas que tienen el sello indirecto de Cuevas, puedes desviarte un poco:
Pastelería Briz Boutique (Calle Magdalena, cerca del Fontán): Este establecimiento creó las rosquillas de anís La Asturianita en honor a la novela de Pilar Sánchez Vicente, una obra que el propio Rodrigo Cuevas apoyó. Es una parada dulce que conecta la gastronomía, la literatura y la visibilidad cultural que genera el artista. La repostera, Arancha Fernández, se mostró orgullosa de la implicación de Cuevas en el proyecto.
El Antiguo y Plaza del Paraguas: El recorrido de la Madreñada terminó con un vermut musical en la Plaza del Paraguas, un lugar que, junto al barrio de El Antiguo, es recomendado por el propio Cuevas para «ir a bailar una jota». Es el lugar perfecto para terminar la ruta, imaginando el sonido de las madreñas mezclándose con la música tradicional y la electrónica, tal como hace el artista.
La madreña, que en su momento fue un calzado de trabajo, se está convirtiendo en un símbolo de identidad y orgullo asturiano, y esta Navidad en Oviedo, su sonido ha vuelto a las calles de la ciudad. Es un recordatorio de que el patrimonio no es algo estático, sino algo vivo que se puede calzar y pasear.
Fecha de publicación
23 de diciembre de 2025
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