
Si te apetece un paseo por la historia de Oviedo, no hace falta ir solo a los museos. La ciudad tiene más de una decena de negocios que han superado el siglo de vida, y muchos de ellos siguen en manos de las mismas familias, lo que les da un encanto especial. Es una ruta perfecta para un lunes tranquilo, recorriendo el centro y el Antiguo.
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Empezamos por la parte más dulce, porque las confiterías son el gran emblema centenario de Oviedo. La Confitería Camilo de Blas es un punto de partida obligado. Fundada en 1914, su local original en la calle Jovellanos se mantiene prácticamente intacto, incluso después de un gran incendio en 1929. Es famosa por el Carbayón, el pastel que crearon en 1924 para representar a Oviedo en la Feria de Muestras de Gijón, y que cumplió su centenario en agosto de 2024. Hoy, la quinta generación de la familia De Blas sigue al frente, manteniendo la receta original de hojaldre, almendra y yema. Si te fijas bien, la tienda es tan histórica que hasta sirvió de plató para una escena de Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen en 2007.
Muy cerca, en la calle San Francisco, está Rialto, que también está de celebración. Aunque la saga familiar comenzó antes en Luarca, la tienda de Oviedo abrió en 1926, lo que significa que este 2026 cumple su primer siglo. Rialto es sinónimo de Moscovitas, esas pastas finísimas de almendra y chocolate. Aunque hoy la producción es masiva (se hacen unas 57.000 al día en su obrador de Argame), la elaboración sigue siendo completamente artesanal. El actual gerente, Francisco Gayoso, es la cuarta generación y asegura que el secreto está en el mimo y la calidad de la materia prima. Otras confiterías históricas que completan esta ruta dulce son La Mallor (fundada en 1929 en Milicias Nacionales) y la Confitería Asturias (1946, en Covadonga, con raíces en Pola de Laviana desde 1912). Y si buscas algo más específico, la Turronería Diego Verdú en Cimadevilla lleva abierta desde 1878.
Saliendo del mundo del dulce, encontramos otros negocios con historias de saga familiar. La Joyería Aparicio, por ejemplo, está cerca de cumplir el siglo en Oviedo. Aunque sus orígenes se remontan a Cuba a principios del siglo XX, se instalaron en la capital asturiana en 1935. Hoy, Mónica Aparicio (tercera generación) y su hijo Pelayo (cuarta) continúan con el negocio en Ventura Rodríguez. Este tipo de establecimientos han sido reconocidos por el Ayuntamiento en iniciativas como las rutas 'Comercios con Historia', que buscan poner en valor su trayectoria.
Finalmente, si te interesa la historia en papel, aunque no sea centenaria, la Librería Anticuaria de Oviedo es un lugar fascinante. Abierta desde 1972 en la calle Marqués de Gastañaga, su fundador, José Manuel Valdés, es un librero de viejo tradicional que ha dedicado más de medio siglo a la búsqueda de tesoros bibliográficos. En su tienda puedes encontrar desde libros antiguos y agotados hasta documentos que datan del siglo XV. Valdés, que ya está en jubilación activa, fue pionero en la venta online de libros antiguos en España. Él mismo ha comentado que, aunque su hijo es un gran bibliógrafo, la librería probablemente se extinguirá con él, lo que hace que cada visita a este rincón lleno de historia sea aún más especial. Es un recordatorio de que el comercio local, especialmente el que se mantiene en manos familiares, es la memoria viva de la ciudad.
Fecha de publicación
12 de enero de 2026
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