
La cultura del aperitivo en Oviedo está viviendo una transformación interesante. Lo que antes era una costumbre muy marcada por los clásicos de siempre, ahora se ha abierto a propuestas que ponen el foco en la especialización, especialmente con el auge de las gildas. Esta banderilla de origen vasco, que nació en los años 40 en San Sebastián como un homenaje a la película de Rita Hayworth, ha pasado de ser un acompañamiento sencillo de aceituna, piparra y anchoa a convertirse en la protagonista de barras que buscan darle una vuelta al concepto tradicional sin perder su esencia de bocado salado y picante.
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Un ejemplo claro de este movimiento es el Pinchito Bar, en la calle Marqués de Gastañaga 13. Desde que abrió sus puertas el pasado 19 de marzo de 2026, se ha centrado en la elaboración artesanal de hasta 15 variedades de gildas. Su ritmo de producción, que alcanza las 1.900 unidades semanales, da una idea de cómo ha calado esta propuesta. En su barra se encuentran combinaciones que van desde el boquerón con queso o ahumados hasta opciones con langostino y pulpo. Una de sus señas de identidad es el uso de patata frita en la base y un toque de aceite de oliva virgen extra, utilizando piparras de Sarasa. Además de las gildas, su oferta se complementa con ensaladillas del día y bikinis hechos con pan de mantequilla.
Para quienes prefieren el perfil más histórico de la ciudad, La Paloma sigue siendo el punto de encuentro fundamental en la calle Independencia 3. Aunque el negocio familiar arrancó en 1900, su ubicación actual cumplirá pronto medio siglo de actividad desde que se instaló allí en agosto de 1976. Su vermut reserva, servido frío y sin hielo con su característica aceituna y limón, sale de barricas de solera con más de cien años de historia. Es el lugar donde el vermut se entiende de forma clásica, casi siempre acompañado de sus famosas gambas a la gabardina, un plato que Carmen García mantiene como estandarte del local tras tomar el relevo de sus padres.
Esta ruta del aperitivo por el centro se extiende a otros rincones con personalidad propia. En la calle San Bernabé 9, el Bar Montoto mantiene la tradición del vermut o la mistela junto a sus conocidos bollinos preñaos. Si se busca algo más específico como el vermut de botella y el jamón ibérico cortado a cuchillo, Casa González Suárez en Ramón y Cajal 10 es la opción habitual. Para disfrutar de una terraza en un entorno emblemático, el Mesón La Mezquita en la Plaza de Trascorrales ofrece ese ambiente de plaza clásica, mientras que Lata de Zinc, en la calle Julián Cañedo, aporta un enfoque distinto con su espacio cultural y opciones de cocina vegana, demostrando que el momento del vermut en Oviedo admite hoy perfiles muy variados.
Fecha de publicación
9 de mayo de 2026
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