
Si te has pasado por el Antiguo este fin de semana, seguro que notaste un ambiente diferente. Y es que la moda de tejer ha dejado de ser un pasatiempo tranquilo en casa para convertirse en un fenómeno social que, por fin, ha explotado en Oviedo. La prueba la tuvimos ayer mismo, sábado 7 de febrero de 2026, con una quedada que se hizo viral y que demostró que la ciudad estaba esperando un espacio así.
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El responsable de este revuelo es Diego Varela, un asturiano de 29 años que, a través de su cuenta de Instagram, convocó un encuentro para tejer en la cafetería Media Fresa, en la calle Carpio. Lo que empezó como una idea para reunir a unos pocos aficionados se desbordó: se apuntaron unas 80 personas, y al final, la quedada reunió a cerca de un centenar de tejedores y ganchilleros. La imagen de tanta gente tejiendo a la vez, ocupando el bar, la terraza e incluso las escaleras de la plaza del Sol, atrajo la mirada de curiosos y turistas, confirmando que esto va mucho más allá de un hobby de nicho. Varela, que ha pasado de ser musicólogo y mecánico a tejer su propia ropa sin plásticos, reivindica precisamente esa ruptura de estereotipos: «Hay mucha gente joven interesada, pero no había una comunidad real para reunirse, para verse las caras». Su éxito demuestra que la gente busca ese espacio para socializar, compartir patrones y trucos mientras se toma algo, un concepto que encaja perfectamente con el espíritu de Oviedo entre lanas y cafés.
Si te perdiste la quedada de ayer, no te preocupes, porque Varela ya prometió organizar otra pronto en un sitio más grande. Mientras tanto, la ciudad ya cuenta con varios puntos de encuentro y recursos para unirte a esta «tribu» tejeril. Si buscas un grupo más formal y constante, existe el Club Tejeril del Centro Vecinal Los Ríos, que se reúne en el Centro Social de Ventanielles. Puedes contactar con ellos a través de @mopanal en Instagram para saber cómo unirte.
Pero si lo que te apetece es empezar desde cero o perfeccionar tu técnica en un ambiente más de taller, hay varias tiendas especializadas que ofrecen clases y un espacio social. Un lugar que encaja muy bien con la idea de «lanas y cafés» es Aquelarre Lanas, en la Calle Avilés, 7. Ofrecen clases presenciales de punto y ganchillo para todos los niveles, con la particularidad de que no son clases dirigidas: tú eliges qué tejer y con qué materiales, y ellas te asesoran. Tienen bonos mensuales y dobles, y un horario amplio para adaptarse a quien trabaja a turnos. Además, en sus redes sociales mencionan que el café es un elemento importante en su espacio, lo que sugiere un ambiente acogedor para el «comadreo» entre punto y punto. También puedes buscar opciones en La Oveja Lola, que ofrece clases de punto, bordado y costura creativa en Oviedo. Aunque no especifican la dirección exacta del taller en la ciudad, sí confirman que tienen grupos de bordado y costura creativa disponibles.
La fiebre por las agujas ha llegado para quedarse, impulsada por las redes sociales y la necesidad de encontrar actividades relajantes y creativas. El éxito de la quedada de ayer en el Antiguo es solo el principio de una tendencia que está sacando el tejido de los salones para llevarlo a la calle y a los cafés, creando una comunidad diversa y activa en el corazón de Oviedo.
Fecha de publicación
8 de febrero de 2026
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