
Mañana sábado Oviedo se convierte en el único punto del norte con Elrow, el festival de música electrónica que se ha hecho un nombre por su escenografía maximalista y su ambiente festivo. La cita es en el recinto de La Ería, en la carpa del aparcamiento del Carlos Tartiere, y se espera que se junten unas 11.000 personas. La música empieza a las 17:00 y se alarga hasta las 02:30, así que hay margen de sobra para lo que se viene.
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La temática de esta edición es Delusionville 2.0, un universo entre el pop art y el street art que reinterpreta el movimiento POPaganda del artista Ron English. En el papel suena a mucho, pero en el terreno se traduce en un bosque mágico lleno de nubes, flores y plantas de colores intensos, con una criatura azul de tres ojos rosados, orejas puntiagudas y textura brillante como protagonista. Es precisamente ese despliegue lo que diferencia a Elrow de cualquier otra noche de club: aquí la decoración tiene tanto peso como el propio cartel.
Hablando de cartel, el sábado pasan por los platos Patrick Topping, Marco Faraone, Wade, Olive F, Rendher y Malóne Morez, con el asturiano Héctor Llamazares también en la lista. La organización en Oviedo corre a cargo de Esteban Girón y la promotora local es Bring the Noise. Detrás hay una marca con historia: la familia Arnau lleva más de 150 años en esto, desde 1870, y para esta parada han invertido unos 400.000 euros en la propuesta decorativa y artística, con más de 400 trabajadores y ocho tráileres de material que llegan desde Barcelona e Ibiza.
Las entradas se están moviendo rápido y el lleno total está cerca. Hubo una preventa de 2.000 localidades a 35 euros que salió el 2 de julio a partir de las 18:00, y los precios van escalando hasta un máximo de 55 euros, así que quien quiera ir conviene que no lo deje para el último momento. Elrow se presenta con su lema de siempre, "El tipo de locura que este mundo necesita", y cae en el calendario oviedense apenas unos días antes del pregón de San Mateo, que es el 10 de septiembre.
Un apunte para quien se lo plantee como plan recurrente: la organización no plantea el festival como una cita anual, y ha dejado caer que la próxima visita podría no producirse hasta 2028. En otras palabras, lo de mañana es una parada única en el norte y no hay garantía de que se repita pronto. Si te apetece una noche distinta, con más escenografía que música y un ambiente que se sale de lo habitual, La Ería es el sitio.