
El pasado sábado 23 de mayo de 2026, las afueras de Oviedo acogieron un evento cultural muy particular. La segunda edición de la Bienal de San Claudio se instaló en las dependencias de Prefabricados de Hormigón El Caleyo, justo enfrente de la emblemática y abandonada Fábrica de Loza de San Claudio. Esta iniciativa, que arrancó en 2024 de la mano de Pedro García (exdirector de Dos Ajolotes) y el escultor Benjamín Menéndez, nació con la intención de denunciar el deterioro del patrimonio industrial asturiano y ofrecer una alternativa al circuito artístico tradicional. Lo que empezó hace dos años con cincuenta creadores en la antigua fábrica de loza se ha convertido este año en un encuentro que ha duplicado su participación, reuniendo a más de cien artistas bajo el lema "¿Quieres taza?".
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La filosofía de esta bienal destaca por su formato de convocatoria abierta, sin jurados, filtros ni procesos de selección previos. Los organizadores plantean el evento como una "galería underground" que busca devolver al artista el papel central en el hecho creativo, al margen de las dinámicas institucionales y comerciales habituales. Durante la jornada, que se estructuró con un montaje por la mañana y apertura al público de 12:30 a 18:00 horas, los asistentes pudieron ver propuestas de pintura, escultura, fotografía e intervenciones experimentales distribuidas tanto en el interior como en el exterior del recinto de El Caleyo.
Entre el centenar de participantes de esta edición figuraron creadores como Tamara Albotros, Fidel Alonso, Noemí Álvarez, Ignacio Antuñano, Rufino Arbesú, Alicia Bango, Malak Bayahya, Manuel Gómez, Teo Hernando, Euliser Polanco (quien presentó su obra "Objeto mundano"), Toño Velasco, Federico Granell, Natalia Suárez (del proyecto Woodic de Candamo), Luis Paredes, Brezo Rubín, el colectivo Arteria Creación y Sandra Estrada. La elección del espacio no es casual; además de conectar con el legado de las antiguas Bienales de Oviedo, la cita pone el foco sobre la Fábrica de Loza de San Claudio. Este complejo, fundado en 1901 por Senén María Ceñal y cerrado en 2009, cuenta con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) desde ese mismo año de su cierre, aunque actualmente se encuentra en un estado de abandono que los promotores de la bienal buscan visibilizar a través del arte contemporáneo.
Fecha de publicación
27 de mayo de 2026
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