
El Molino de San Antonio, en Guardamar del Segura, ha reabierto sus puertas convertido en un centro cultural, ambiental y educativo. La intervención costó 619.570,54 euros y se financió con los Fondos de Transformación y Resiliencia y los fondos europeos Next Generation. El edificio tiene historia acumulada: hay referencias escritas de mediados del siglo XIV y un molino harinero del siglo XV, aunque su aspecto actual es el neomudéjar de principios del siglo XX. El Ayuntamiento compró la propiedad en 1995 y el proyecto de rehabilitación integral, firmado por Rocamora Diseño y Arquitectura S.L.P., se terminó en marzo de 2026.
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El espacio funciona ahora como centro de interpretación del regadío tradicional de la Vega Baja, con la museografía repartida en dos plantas. La planta baja se dedica a la historia del edificio y a la molienda; la primera, al medio físico, a la evolución del río Segura y a la flora y la fauna. La obra incluyó renovar revestimientos, carpinterías, instalación eléctrica, ascensor y pasarelas interiores, además de incorporar elementos audiovisuales, maquetas, recursos táctiles y textos en braille. En la terraza se ha instalado una gran maqueta de la red hidráulica histórica y una réplica casi exacta del motor hidráulico original.
La parte ambiental es tan protagonista como la cultural. Se ha recuperado el cauce del río Segura retirando toneladas de sedimento, se ha habilitado un tramo para que las angulas remonten el cauce y se ha creado un mirador para aves. La limpieza del entorno ha traído una regeneración biológica casi inmediata: las cámaras de fototrampeo han confirmado la reaparición de aves acuáticas, tortugas de río y nutrias. El azud, una represa árabe del siglo XV, se salvó de ser desecado durante las obras de encauzamiento de los años 90. El recinto se integra en el circuito de visitas guiadas 'Memoria de Arena' y acogerá jornadas de puertas abiertas. A partir de septiembre, el Ayuntamiento firmará un convenio con el MUDIC (Museo Didáctico e Interactivo de Ciencias) para impartir talleres educativos sobre la mecánica del molino y la generación de energía por la fuerza del agua. En la inauguración se colocó una placa en homenaje al arqueólogo municipal Antonio García Menárguez y el estudio de danza Chary Candela interpretó la Danza de las Lavanderas sobre las aguas del azud.
El molino no está solo: forma parte de un conjunto hidráulico más amplio en la Partida de Santa Ana, que incluye el Azud de San Antonio, la Noria de Santa Ana y la 'Ñora' de los Frailes, una rueda de madera canadiense de ocho metros de diámetro de principios del siglo XVII. Todo este sistema se integra en la configuración impulsada por los Riegos de Levante, inaugurada por Alfonso XIII en 1923. El río Segura, que desemboca en Guardamar tras recorrer 325 kilómetros, es un espacio natural clave para observar la fauna local y practicar la pesca recreativa, y su entorno conserva el sistema dunar costero, protegido y repoblado históricamente por el ingeniero Francisco Mira, junto al Parque Alfonso XIII.
Fecha de publicación
5 de agosto de 2026