
La Vega Baja tiene una forma muy particular de vivir el fútbol, y lo que ocurrió estos días es el mejor ejemplo. No se trata de un torneo que se jugara aquí, sino de cómo una comarca entera se volcó para seguir el camino de la selección española hasta que llegó a lo más alto. La crónica del Diario de la Vega resume bien el ambiente: plazas, parques y espacios públicos llenos de vecinos reunidos para ver en directo la victoria con la que España se proclamó campeona del mundo tras imponerse a Argentina y conquistar su segunda estrella, dieciséis años después del título anterior.
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El montaje fue casi una coreografía municipal. Los ayuntamientos de buena parte de los pueblos instalaron pantallas gigantes para que nadie se quedara en casa, y el resultado fue una fiesta colectiva. En Los Montesinos, la Plaza del Ayuntamiento se llenó por completo, con la emoción desbordándose también en los bares y en las calles del municipio. En Bigastro, el partido se siguió desde el Parque Huerto del Cura; en San Miguel de Salinas, la cita fue en la Plaza de la Libertad; y en Pilar de la Horadada, la Plaza de la Iglesia se convirtió en el epicentro, con cientos de seguidores reunidos. Son solo algunos ejemplos de una comarca que volvió a demostrar su pasión por el fútbol, con muchos otros municipios organizando retransmisiones en espacios públicos para que vecinos y visitantes compartieran una noche que ya forma parte de la historia del deporte español.
Para entender el tamaño del asunto conviene mirar un poco atrás, porque el ambiente se había ido cocinando desde las rondas previas. Semanas antes, cuando el Mundial se jugaba en Estados Unidos y la selección llegaba a cuartos frente a Bélgica, la comarca ya había montado su propio mapa de sedes improvisadas. Dolores instaló una pantalla gigante en la Plaza Cardenal Belluga; Torrevieja habilitó el Teatro Municipal; Formentera del Segura puso la suya en la Plaza del Ayuntamiento; y Orihuela abrió el auditorio de La Lonja, que ya venía funcionando desde el partido contra Arabia. Algorfa eligió la Plaza de España, San Isidro su Auditorio Municipal y San Fulgencio la Plaza de la Constitución. Lo que empezó como una manera de juntar a los vecinos para animar al combinado español terminó, días después, con toda la comarca celebrando el título en la calle.
La imagen final, la del pitido que dio a España campeona, se vivió en esa misma red de plazas y pantallas: abrazos, cánticos y una alegría compartida que no entendía de límites municipales. Dieciséis años después del último campeonato del mundo, España volvió a reinar en el fútbol mundial con una actuación brillante frente a Argentina, y la Vega Baja, con sus pantallas repartidas por media comarca, se aseguró de que nadie se perdiera el momento. Queda el recuerdo de una noche en la que los pueblos se pusieron de acuerdo para lo mismo, y la segunda estrella que, según cuentan, se recordará durante generaciones.
Fecha de publicación
26 de agosto de 2026
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