
La noche del 12 al 13 de agosto ya pasó, pero las Perseidas —las famosas 'Lágrimas de San Lorenzo'— no se quedan en una sola madrugada. La lluvia de estrellas más conocida del año se puede seguir siguiendo durante varios días, y en la Región de Murcia hay sitios con cielo oscuro que lo agradecen.
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Para entender qué estamos mirando: las Perseidas las provoca el cometa Swift-Tuttle, un objeto de unos 26 kilómetros de diámetro que tarda 133 años en dar una vuelta completa al Sol. Cuando la Tierra cruza su órbita, las partículas que ha ido dejando entran en nuestra atmósfera a más de 210.000 kilómetros por hora, se calientan hasta unos 5.000 grados y se vaporizan por la fricción. El radiante apunta hacia la constelación de Perseo, que desde nuestra latitud se mantiene por encima del horizonte casi toda la noche.
El pico fue la madrugada del miércoles 12 al amanecer del 13, justo después del eclipse solar total que se vio en España y terminó a las 21:30. La luna nueva cayó la tarde del 12, así que el cielo quedó completamente oscuro lejos de las ciudades, que es justo lo que hace falta para verlas. En condiciones ideales se pueden llegar a contar hasta 200 meteoros por hora, moviéndose a más de 50 kilómetros por segundo.
Si te lo perdiste o quieres repetir, la clave es buscar sitios altos y alejados de la contaminación lumínica. En el Parque Regional de Calblanque, en el Centro de Visitantes de las Covaticas, se organizó una jornada con telescopios profesionales, binoculares, proyector virtual y una charla sobre el origen y la evolución de las Perseidas, con reserva previa. En el Castillo de Lorca, la Fortaleza del Sol, se montó otra cita con cuentacuentos infantil y avistamiento guiado por la Asociación de Astronomía de Murcia. Y en el Cabezo de la Jara, en Puerto Lumbreras —el monte más alto del municipio, con 1.247 metros—, se pudo observar con guía desde la explanada del albergue juvenil.
Más allá de las actividades organizadas, la Región tiene rincones que funcionan igual de bien por cuenta propia: Sierra Espuña, La Muela-Cabo Tiñoso, el Campo de Ricote, Caravaca, Moratalla, el Cañón de Almadenes en Calasparra, el yacimiento de La Bastida, Inazares, La Copa de Bullas, las Baterías del Monte de las Cenizas o el Ardal de Mula. Son puntos con cielo abierto y poca luz, que es lo único que realmente importa.
Un par de consejos que sirven para cualquier noche de observación: alejarse de las luces, dar tiempo a que los ojos se adapten a la oscuridad y evitar mirar el móvil, porque el brillo cega la vista nocturna. Lo mejor es tumbarse en el suelo para abarcar el mayor campo de visión posible y tener paciencia. Y, aunque sea agosto, conviene llevar ropa de abrigo ligera, agua y una esterilla o manta, porque en los sitios altos y a las tantas de la madrugada refresca.
Fecha de publicación
16 de agosto de 2026
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