El Festival Internacional de Folklore en el Mediterráneo volvió a tomar la Plaza del Cardenal Belluga del 14 al 17 de julio, y lo hizo con una cifra que resume bien el ambiente: más de 4.000 asistentes y unos 400 artistas sobre el escenario. Esta 58ª edición mantuvo vivo el título del festival de folklore más antiguo de España, y también el de Interés Turístico Regional, con cuatro noches consecutivas de espectáculos gratuitos al aire libre que juntaron a compañías de tres continentes: Asia, América y Europa.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Murcia y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
El arranque fue el martes 14, con la inauguración de la exposición «Costumbrismo y folclore en los fondos municipales» en la Sala Glorieta Uno, en la Plaza Glorieta de España, que se puede ver hasta el 31 de julio. Esa misma noche, a las 22:00, la plaza vivió el desfile, el izado de banderas, el encendido de la Antorcha de la Amistad y la actuación del grupo Malvariche. A partir de ahí, el festival entró en su ritmo habitual: visitas guiadas a los grupos participantes por la mañana y sesiones musicales por la noche.
El miércoles 15, la Plaza del Cardenal Belluga acogió a la Asociación cultural Tajaraste, desde Tenerife; al Grupo folklórico de coros y danzas Virgen de la Vega, de Murcia; a la Association Folk Karagouna, llegada desde Karditsa, en Tesalia (Grecia); al Yongin Folk Arts Group, la compañía de música tradicional de Seúl; y a los Coros y danzas Peña El Esprefollo, de Zarandona. El jueves 16, el cartel cambió pero mantuvo el mismo espíritu: Coros y danzas Virgen de las Huertas, de Lorca; la Asociación etnográfica La Hijuela; la Asociación de danzas folclóricas ciudad de Cádiz; los Coros y danzas de Jumilla, Asociación Francisco Salzillo; y Abriendo surcos, desde Río Cuarto, en Córdoba (Argentina), junto otra vez al Yongin Folk Arts Group. El viernes 17, la última sesión mezcló varios de esos grupos y cerró con el acto de clausura y un espectáculo de pirotecnia.
Lo que diferencia a este festival de una simple sucesión de conciertos es lo que pasa en paralelo. El XXII Seminario sobre Folklore y Etnografía, celebrado en el Museo de la Ciudad, completó el aforo en todas sus sesiones: allí se habló de la guitarra mayor, de los gigantes y cabezudos murcianos, de los comportamientos etnomusicales del sureste español y de cómo enseñar el patrimonio basándose en la evidencia. El concejal de Cultura e Identidad, Diego Avilés, destacó el respaldo del público y señaló que el certamen refuerza el papel de Murcia como referente internacional en la conservación y difusión del patrimonio cultural inmaterial.
La organización insiste en que el festival funciona como elemento integrador entre las distintas sensibilidades del folklore, con la calidad como único criterio para seleccionar a los grupos participantes. Esa combinación de actuaciones populares y actividades académicas es, en el fondo, lo que le da su matiz: no es solo ver bailar, sino también entender de dónde viene lo que se baila. Y aunque la música ya se ha ido, la exposición de la Sala Glorieta Uno sigue abierta unos días más, por si alguien se quedó con ganas de ver la parte más tranquila del programa.
Fecha de publicación
24 de julio de 2026
Más información