
Hay castillos que se construyen para defender una frontera y otros que se levantan solo para dejar claro quién manda. El Castillo de los Vélez, en lo más alto del peñasco que domina Mula, pertenece al segundo grupo. Tras años cerrados, la fortaleza inicia su proceso de apertura al público, y la historia que hay detrás explica bastante bien por qué es tan distinta de lo que uno espera de un castillo.
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No nació para resistir asedios. Lo levantó Pedro Fajardo y Chacón, marqués de los Vélez, a comienzos del siglo XVI —la inscripción habla de 1524— sobre los restos de un antiguo castillo islámico que ya mencionaban Al-Idrisi en el siglo XII y Alfonso X. El motivo fue una cuestión de orgullo: el marqués había sido humillado en 1520 y respondió construyendo una fortaleza que no buscaba defender el territorio, sino exhibir el poder y la supremacía de la Casa de los Vélez, una de las familias más influyentes del siglo XVI.
El resultado es un edificio renacentista de formas sencillas y carácter defensivo, dividido en tres partes. La protagonista es la torre del homenaje, repartida en tres pisos que servían de dormitorio a la guarnición y que da paso a una gran cisterna; su parte superior era una azotea con canes y almenas. El acceso se hacía mediante una pasarela levadiza, hoy sustituida por un puente fijo. A su lado quedan una nave central con bóveda de cañón, un adosado y un aljibe que recoge el agua que cae en el patio. No hay decoración que distraiga: el edificio se sostiene en su propia austeridad, con los ocho escudos de armas de la familia Fajardo y Silva como única firma.
Lo que hace especial este momento no es solo la arquitectura, sino cómo ha vuelto a manos públicas. El castillo estuvo cerrado más de una década, y en 2015 nació la plataforma ciudadana «Mula por su castillo» ante la falta de conservación. Tras años de lucha, el Ayuntamiento fue adquiriendo la propiedad por partes hasta que el 7 de marzo de 2024 se pagó el tramo final, 321.000 euros a los descendientes de los marqueses, y el castillo pasó a ser íntegramente propiedad del pueblo. Desde entonces, el consistorio ha prometido un plan de restauración para su reapertura y su reconversión en un lugar turístico y público.
El conjunto no se entiende sin su entorno. El castillo es Bien de Interés Cultural desde 1997 y el casco antiguo de Mula es Conjunto Histórico Artístico de Carácter Nacional desde 1981. Alrededor se puede seguir la Ruta de los Vélez en Mula y ver otros edificios con historia: el Ayuntamiento, en una casa solariega del siglo XVII comprada en 1683; la Torre del Reloj, de principios del XIX; el Casino, que desde 1741 fue Pósito de Trigo y conserva elementos modernistas; y el Monumento al Tamborista, instalado en el año 2000 en recuerdo de la Noche de los Tambores y del terremoto de 1999. Para organizar una visita, la Oficina de Turismo de Mula atiende en la calle Doña Elvira, 2, en el teléfono 968 661 501 y en turismo@aytomula.es.
Fecha de publicación
25 de agosto de 2026
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