
El Teatro Calderón de la Barca volvió a llenar el pasado viernes 4 de septiembre, y esta vez el motivo tenía un componente internacional difícil de repetir en Motril. La Orquesta Mundial de Juventudes Musicales (JM World Orchestra) actuó a las 20:00 horas dentro de la primera edición del Festival Neorama, y lo hizo con una formación que resume bien el nombre: alrededor de cincuenta músicos de entre 18 y 30 años, llegados de más de veinticinco nacionalidades distintas. La orquesta no es una improvisación reciente; es la formación más antigua del mundo en su género, creada en 1949, y ha pasado por las manos de directores del calibre de Leonard Bernstein.
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El concierto no fue un acto aislado. Formaba parte del Festival Neorama, organizado por Juventudes Musicales de España para conmemorar su 75 aniversario, que se celebró del 3 al 5 de septiembre en Granada. El festival se inauguró el jueves 3 a las 22:00 en el Teatro del Generalife y se presentó como el gran encuentro del talento musical joven en España, con 40 conciertos repartidos en 18 espacios diferentes, 12 actividades formativas y 35 ponentes. En Motril, la actuación contó además con la participación del Coro de Ópera de Granada y con la dirección de David Caravaca y Susana Gómez.
Para la ciudad, la cita tenía una lectura doble. Coincidió con el 50 aniversario de Juventudes Musicales de Motril, la asociación que Antonio Peralta Gámez fundó en septiembre de 1976, así que el concierto sirvió también para celebrar medio siglo de trabajo local. Durante el acto, el concejal de Cultura, Miguel Ángel Muñoz Pino, presentó la llegada de la orquesta, mientras que la presidenta de Juventudes Musicales de España, Andrea González, agradeció la acogida. Luis Barbero, coordinador del festival y motrileño, recordó el historial de directores que han pasado por la orquesta y señaló que las localidades se agotaron en pocos días.
El escenario no era un detalle menor. El Teatro Calderón de la Barca, construido en 1880 por el arquitecto motrileño Díaz de Losada, está declarado Bien de Interés Cultural y conserva una sala en forma de herradura con un techo decorado en 1881 con cuatro cuadros atribuidos a Francisco Muros Ubeda, que representan a las musas Euterpe, Talía, Melpómene y Terpsícore. El edificio, situado en la Plaza Paulino Bellido, se reinauguró en mayo de 1995 tras una rehabilitación dirigida por los arquitectos Pablo Fábregas Roca y Emilio Herrera Cardenete.
El acceso al concierto fue gratuito, aunque requería reserva previa a través de la web oficial del festival, un detalle que explica por qué las entradas volaron. Al final, lo que quedó fue una noche en la que Motril se convirtió en parada de un proyecto que reúne a músicos jóvenes de más de veinticinco países, dentro de un festival que, en su primera edición, movió 40 conciertos por 18 espacios distintos. Fue, en resumen, una de esas citas en las que el calendario local se cruzó con un proyecto musical de alcance mundial.
Fecha de publicación
7 de septiembre de 2026