
Móstoles ha tenido estas semanas una cita con lo popular que ya ha cerrado sus puertas, pero que merece la pena tener fichada para cuando vuelva a circular por otros centros culturales. La exposición «Música popular: una visión fotográfica», organizada por la Red Itiner de la Comunidad de Madrid, ocupó el Centro Cultural Villa del 17 de julio al 9 de agosto, y lo que proponía era sencillo y a la vez ambicioso: recorrer el folclore nacional a través de imágenes históricas que documentan tradiciones, costumbres e identidades colectivas.
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El recorrido cubría un siglo entero de fotografía tradicional española, desde los primeros tiempos del daguerrotipo hasta los años previos a la Transición democrática. Por sus paredes pasaron obras de fotógrafos de la época como Clifford, Laurent, Alfonso y Santos Yubero, junto a imágenes de fotógrafos populares como Casiano Alguacil, Luis Escobar y Baltasar Cue. La parte visual se completaba con una vitrina de instrumentos tradicionales representativos del patrimonio musical popular español, entre ellos dulzainas y castañuelas, cedidos por la Fundación Centro Etnográfico Joaquín Díaz, que permitía ponerle forma y material a los sonidos que las fotos sugerían.
El trasfondo de la muestra no era menor. El contexto que acompañaba las imágenes destacaba el reconocimiento social y cultural que ganaron las músicas populares gracias a investigadores, músicos e intelectuales que se dedicaron a conservar el patrimonio etnográfico español. Entre las figuras presentes en el recorrido aparecían nombres como Perfecto Feijoo, Agapito Marazuela, Ramón Menéndez Pidal, Manuel de Falla, Federico García Lorca y Julio Caro Baroja, además de los integrantes de las Misiones Pedagógicas de la Segunda República, que llevaron la cultura y la música a los pueblos más aislados del país.
Una de las frases que daba sentido a todo el conjunto venía del músico Joaquín Díaz, que describía la tradición como un río cuyo caudal se alimenta de los conocimientos, las experiencias y las expresiones culturales acumulados a lo largo de los siglos. Es una imagen que resume bien lo que la exposición quería transmitir: que el folclore no es una pieza de museo congelada, sino algo vivo que se ha ido nutriendo y transformando con el tiempo.
La muestra era gratuita y estaba abierta en horario amplio, con el Centro Cultural Villa funcionando de lunes a viernes de 9:00 a 21:00, los sábados de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00, y los domingos de 10:00 a 14:00. Para quien se la perdió, el Centro Cultural Villa, en la Plaza de la Cultura, nº 1, sigue siendo un buen sitio para estar atento a lo que traiga la Red Itiner en las próximas temporadas, porque este tipo de exposiciones itinerantes suelen ir rotando por diferentes municipios de la Comunidad de Madrid. Si te interesa el folclore visto desde la fotografía, conviene seguirle la pista a la Red Itiner, que es la que mueve este tipo de montajes por la región.
Fecha de publicación
12 de agosto de 2026
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