
El Desfile de Carrozas volvió a ser el gran cierre festivo de Molina de Segura el pasado sábado 19 de septiembre, cuando a las 19:00 horas las calles se llenaron de carrozas, música y miles de vecinos y visitantes que habían ocupado las aceras desde bastante antes de la salida. Es uno de los eventos más multitudinarios de las Fiestas Patronales, y este año no fue la excepción: el cortejo arrancó en la Avenida del Chorrico y recorrió la Avenida Gutiérrez Mellado, la Calle Serrerías, la Avenida de Madrid y la Calle Mayor hasta terminar en San Roque.
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En el papel, el desfile reunió a 25 peñas huertanas y a una carroza invitada de la Agrupación Sardinera, pero el protagonismo se repartió también con personajes infantiles, pasacalles y espectáculos pensados para toda la familia: aparecieron las Guerreras K-pop, Mario Bros, Barrio Sésamo, La Pandilla de Drilo y Los Pitufos. A lo largo del recorrido, pelotas, juguetes, comida y golosinas volaron por los aires, un detalle que explica por qué las aceras se llenaron tan temprano. El alcalde, José Ángel Alfonso, estuvo en el inicio acompañado por el concejal de Fiestas Locales, Juan de Dios García, y por el presidente de la Federación de Peñas Carrocistas, Fulgencio Tortajada; Alfonso destacó la elevada participación y el trabajo de la federación para llenar las calles de animación, música y color.
La jornada no se quedó solo en el desfile. Hubo ofrenda floral a la Virgen de la Consolación en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, con entrega de alimentos no perecederos para Cáritas y donativos destinados al arreglo de la Ermita de la Patrona. Y es que las fiestas no terminan aquí: continúan hasta el lunes 21 de septiembre, festivo local, con el regreso de la Virgen de la Consolación a su Ermita.
Esa ermita, la de Nuestra Señora de la Consolación, es el templo que cobija a la patrona de la localidad. Su arquitectura es de trazo moderno, atribuida al arquitecto Vicente Caraulet Casse, y ocupa el mismo lugar desde el siglo XV. La ermita anterior a la actual se construyó en 1896, y la construcción actual se edificó con aportaciones populares en 1976; de aquella anterior todavía se conservan algunas imágenes. La primitiva imagen de la Virgen de Nuestra Señora de la Consolación es de época medieval, aunque fue destruida y sustituida por una similar de Bernabé Gil. La devoción se remonta a mediados del siglo XV.
La otra protagonista, la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, es el templo más importante de la localidad por su antigüedad y tradición. Está en la Plaza de la Iglesia, 6, y sustituyó a una iglesia más antigua, la de Santa María, que se ubicaba en lo alto del barrio, cerca de la alcazaba medieval. Aquella primera iglesia, del siglo XIII, fue la adaptación al culto cristiano de la antigua mezquita andalusí y se construyó extramuros de la cerca medieval, en un estilo barroco-jesuítico de líneas sencillas. Fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en 1983 y se inauguró el 30 de noviembre de 1765. Por dentro tiene planta de cruz latina, una nave central y dos laterales más pequeños, tres fachadas de sillería y una esbelta torre de ladrillo visto. Según la tradición, guarda un dedo-reliquia de San Vicente Mártir, patrón de Molina, y conserva una custodia de finales del siglo XVIII, de 1792, del platero napolitano Carlos Zayadatti, también declarada Bien de Interés Cultural. Las imágenes son del escultor molinense Bernabé Gil y los frescos de la cúpula, del pintor Muñoz Barberán y de Luis Garay en la parte superior, completan un conjunto con mucha historia detrás.
Fecha de publicación
21 de septiembre de 2026
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