
Mijas Pueblo es uno de esos pueblos blancos que se ven en todas las postales de la Costa del Sol, y no engaña: está construido en pendiente, a unos 430 metros de altitud, a unos 30 kilómetros de Málaga capital y a solo 8 de Fuengirola. El casco histórico es peatonal, así que lo primero que conviene saber es que hace falta calzado cómodo para sus cuestas. Para verlo con calma, entre cuatro y seis horas a pie son suficientes, y las mejores épocas son la primavera y el otoño.
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El punto de partida natural es la Plaza Virgen de la Peña, el corazón del pueblo, donde conviven el Ayuntamiento, la oficina de turismo y las terrazas. Allí está la estatua de bronce del burro-taxi, símbolo del pueblo desde los años cincuenta y sesenta. A pocos pasos queda la Ermita de la Virgen de la Peña, una capilla parcialmente excavada en la roca dedicada a la patrona de Mijas, que según la tradición apareció entre los muros del antiguo castillo en 1586 guiada por una paloma; es Bien de Interés Cultural y Patrimonio histórico de España.
Desde ahí, lo más bonito es dejarse llevar por las calles. La Calle San Sebastián y la Calle Muros son las más fotografiadas, con sus fachadas encaladas, macetas azules, suelo empedrado y arcos. En la Plaza de la Constitución hay una fuente construida con piedras que arrastró una riada en 1884, y es un buen sitio para ver la artesanía local, la cerámica andaluza y el flamenco en directo. Para las vistas, el Mirador del Compás ofrece la mejor panorámica de la costa mediterránea, con Fuengirola y, en días claros, la silueta de la costa africana; su entorno incluye un jardín japonés creado en 2013 como homenaje a los turistas japoneses, con fuentes, zonas ajardinadas y un restaurante.
El pueblo guarda también rincones menos obvios. El Paseo de la Muralla y los Jardines de la Muralla se asientan sobre restos de la antigua muralla árabe del siglo XV, declarada Bien de Interés Cultural en 1985. La Iglesia de la Inmaculada Concepción, del siglo XVI, se levantó sobre una antigua mezquita mudéjar y conserva un campanario de origen islámico y ocho frescos barrocos sobre los Apóstoles. Y hay una curiosidad arquitectónica: una plaza de toros ovalada construida en 1900 por petición de los vecinos, que no tenían espacio para una redonda, y que figura entre las pocas plazas casi ovaladas de España.
Si te apetece algo más, el Carromato de Mijas, antiguo carromato de «El Profesor Max» que abrió más de cincuenta años y que ahora gestiona la ONG AFESOL, reúne miniaturas de más de cincuenta países por 3 euros la entrada; en septiembre abre de 10:00 a 21:00. Hay también la Casa-Museo Etnográfico, antiguo ayuntamiento y escondite de Manuel Cortés, último alcalde republicano, y el CAC Mijas, centro de arte contemporáneo inaugurado en 2013 con obras de Picasso, Dalí y Miró. Y para los más golosos, Mayan Monkey Mijas es una pequeña fábrica artesanal de chocolate donde se hacen talleres para fabricar tu propia tableta. A unos 12 kilómetros queda La Cala de Mijas, con su paseo marítimo, la Torre Batería de la Cala del Moral del siglo XVI y las playas de la Butibamba y las Buganvillas.
Fecha de publicación
19 de septiembre de 2026