
Aunque la localidad indicada es Mijas, el tema solicitado se centra en Arenas, un pueblo blanco de la Axarquía malagueña. Situado a 416 metros de altitud, entre olivares, almendros y viñedos, queda a unos 12 kilómetros de Vélez-Málaga y forma parte de la Ruta Mudéjar de la Axarquía. Es un destino para caminar por calles tranquilas, acercarse a su pasado andalusí y combinar patrimonio con paisaje rural.
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El recorrido por el casco urbano puede empezar en la iglesia de Santa Catalina Mártir, construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita. Su torre-alminar mudéjar es uno de los elementos más reconocibles del pueblo. El templo sufrió un incendio en 1926 y fue reconstruido entre 1927 y 1944. Desde allí, el paseo continúa por las zonas alta, central y baja del casco antiguo, además de los miradores Federico García Lorca y Las Adelfas. También aparecen un mural de cerámica firmado por Virgilio González y un antiguo molino de aceite en la entrada de Arenas.
La historia se entiende mejor al subir hacia el castillo de Bentomiz, una fortaleza de origen árabe situada sobre una meseta a unos 709 metros de altitud. Sus restos ofrecen vistas amplias de la Axarquía y la Costa del Sol. El conjunto conserva dos recintos y varios aljibes, y en sus alrededores se encuentran las ruinas de Zujaila. Para una visita más pausada, Daimalos reúne calles blancas, la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción y un alminar árabe del siglo XIII, declarado Bien de Interés Cultural en 2004. La Fuente del Amor y la Fuente Perdida completan el paseo por esta pedanía. En el entorno también se localiza la Rábita o Morabito de la Fuente Grande, un edificio cuadrado relacionado con la tradición sufí.
Arenas permite enlazar patrimonio y naturaleza con varias rutas. La subida al castillo tiene dificultad baja y recorre un paisaje de olivares; el camino hacia Daimalos es otra opción tranquila. Para quienes buscan más esfuerzo están los itinerarios por la sierra de Tejeda, con pinares y presencia de cabra montés y aves rapaces, además de la ruta Arenas-Sayalonga, de unos 12 kilómetros y cuatro horas. También se puede caminar hacia Fuente Pintada, Fuente Grande o las cimas de Cerro Alto. Después, la cocina local pone sobre la mesa migas con aceitunas y arenques, chivo frito con almendras, conejo mechado y potajes de cavaores o de hinojos. El vino moscatel ecológico y el aceite de oliva virgen completan una gastronomía ligada a los cultivos de la zona. La artesanía, especialmente la cerámica, forma parte igualmente de la identidad local y se refleja en piezas y elementos decorativos repartidos por el municipio.
Fecha de publicación
16 de septiembre de 2026
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