
Hay pueblos que uno ve pasar desde la autovía y que, sin embargo, guardan más historia de la que aparentan. Cártama es uno de ellos: un municipio de historia milenaria en el Valle del Guadalhorce, en la provincia de Málaga, a unos 17-20 kilómetros de la capital. Se llega en coche por la A-357 en dirección a Coín, salida 54 de la A-7057, en aproximadamente una hora. El municipio ocupa 105 kilómetros cuadrados y se reparte en once núcleos poblacionales dispersos, con Cártama Pueblo y Cártama Estación como los más conocidos. Su nombre actual se lo pusieron los árabes, que también levantaron el castillo y sus murallas; antes, los fenicios bautizaron el asentamiento como Cartha, «ciudad escondida», y en el año 195 a.C. los romanos constituyeron el municipio de Carthima. En 1485, las guarniciones de Fernando el Católico ocuparon la fortaleza y la población, y tras la toma de Granada el castillo quedó en desuso hasta la Guerra de la Independencia, cuando sirvió de refugio a los soldados franceses. En el siglo XIX, la plaga de filoxera obligó a cambiar los viñedos, base de su economía, por campos de almendros.
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El Castillo de Cártama es la primera parada obligada. Se alza en la cumbre del Cerro de la Ermita, al pie de las sierras de Espartales y la Llana, y domina la Vega del Guadalhorce. Fue construido en el siglo X sobre un antiguo castro romano y se lo recuperó de la ocupación francesa en 1812 el general Francisco Ballesteros. Su planta es rectangular, adaptada al terreno, con un doble recinto defensivo: la alcazaba, con diez torres, y un segundo recinto con ocho torres más una torre albarrana. En el centro se conserva un aljibe califal excavado en la roca, cubierto por una bóveda de cañón, con capacidad para abastecer a unas dos mil personas. Está en estado de ruina, aunque consolidado y restaurado con financiación del Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento, y se puede visitar libremente desde el exterior. Está inscrito como Bien de Interés Cultural desde el 29 de junio de 1985.
En el casco antiguo, la Iglesia de San Pedro Apóstol se levantó sobre una antigua mezquita tras la conquista de los Reyes Católicos, datada en 1502. Es de estilo neomudéjar con elementos góticos y renacentistas, con un interior de tres naves, pilares cruciformes y arcos apuntados tardogóticos; su torre restaurada conserva pinturas de 1824. A su lado está el Museo de Nuestra Señora de los Remedios, inaugurado en 2007, que guarda los enseres de la patrona, fotografías históricas y una colección de más de cuarenta mantos, entre ellos el de los Reyes Católicos. La Ermita de Nuestra Señora de los Remedios, en el Cerro de la Virgen, es el monumento más emblemático del pueblo: construida en el siglo XVII sobre una original del siglo XV, destaca por su Camarón de planta hexagonal con pinturas de aves y flores, y está declarada Bien de Interés Cultural desde 2004. Abre en verano de 10:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00, con los miércoles cerrados.
Para quien disfrute caminando, el municipio ofrece senderos hacia Torrealquería, la sierra de Los Espartales o la ermita de las Tres Cruces, y en la ribera del Guadalhorce se pueden observar aves acuáticas, barbos, tortugas y culebras de agua. En el casco antiguo también se puede ver la casa de José González Marín (calle Viento, 2), construcción señorial de principios del siglo XX donde vivió el poeta y rapsoda amigo de Federico García Lorca, aunque no admite visitas al interior. Cártama es, en resumen, una parada tranquila y cultural para quien viaja hacia la costa y quiere descubrir un pueblo con capas de historia.
Fecha de publicación
31 de julio de 2026
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