
Hay pueblos que se explican mejor con una imagen que con mil palabras, y Alfarnate es uno de ellos. Este pueblo blanco de la Alta Axarquía, en la provincia de Málaga, se encuentra a 886 metros sobre el nivel del mar —el más alto de toda la provincia— y apenas ronda el millar de habitantes. Rodeado por las sierras de Enmedio, Palomera y Jobo, se ha ganado los apodos de "el Japón andaluz" o "el Japón malagueño" por una razón muy concreta: la floración de sus cerezos, un espectáculo que recuerda al sakura japonés y que cada primavera convierte el paisaje en algo que no parece de aquí.
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El origen no es casual. El cultivo del cerezo se implantó hacia 1980 en sustitución del garbanzo, y hoy el municipio cuenta con unos 4.000 cerezos que producen entre 70.000 y 80.000 kilos anuales, repartidos en más de una veintena de variedades: la 'quince', la 'celeste', la 'burlat', la 'starking', la 'bing' y la 'lapin' son las más frecuentes. En plena floración, algunas fuentes hablan de más de 1.500 árboles en blanco. Esa imagen inspiró en 2022 la creación del Festival Sakura (Sakura Matsuri), una celebración que fusiona la cultura japonesa con las tradiciones andaluzas y que toma como referencia el hanami, la costumbre japonesa de contemplar las flores.
La edición de 2026 se celebró el domingo 19 de abril, tras haberse aplazado por previsiones meteorológicas —estaba prevista para el 12 de abril, con un Sakuratón previo el día 11—, en una jornada que arrancó a las 08:30 y terminó a las 18:30. El pueblo se llenó de más de 60.000 flores de papel elaboradas por los vecinos, que también levantaron un arco de más de 30.000 flores. Muchos habitantes vistieron kimonos, varios de ellos confeccionados a medida por la diseñadora local Inmaculada Toledo Betancor, con precios que rondan los 30 y 50 euros por prenda. El programa mezcló mercadillo de artesanía y gastronomía, pasacalles, desfiles de fantasía, exhibiciones de artes marciales como aikido, iaido, kyudo, kempo, shorinji kempo y kenjutsu, talleres de origami, caligrafía japonesa (shodo), pintura sumi-e, pixel art, ceremonia del té, demostraciones de cocina japonesa, exposiciones de bonsáis, suiseki y cerámica, e incluso competiciones de realidad virtual bajo el nombre de Sakura VR.
El homenaje continúa el resto del año. Existe un Centro de Interpretación Abierto 'Sakura Alfarnate' dedicado a las ocho regiones de Japón, con un itinerario de azulejos que recorre la calle Puente, la plaza de la Iglesia, la Sacristía, la plaza de la Constitución y el Pósito, acompañado por Sakuri, una niña con vestimenta japonesa y un catite, prenda tradicional de las fiestas alfarnateñas de La Embajada. Hay también un jardín sakuri con 47 cerezos, uno por cada prefectura de Japón. Y si te quedas con ganas de más, el pueblo celebra desde 2006 el Día de la Cereza, cuya XXII edición cayó el sábado 20 de junio, con una feria de más de veinte puestos, casi 600 kilos de cerezas y productos típicos regalados por el Ayuntamiento y una tarde de bailes y fandangos. Entre una cosa y otra, Alfarnate ha convertido un cambio de cultivo en una seña de identidad.
Fecha de publicación
9 de septiembre de 2026
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