
Mérida tiene un museo que casi todo el mundo conoce: el Museo Nacional de Arte Romano, ese edificio de Rafael Moneo que guarda el patrimonio de la antigua Augusta Emerita. Lo que no mucha gente sabe es que ese mismo legado ha servido de base para un proyecto muy distinto, nacido dentro de la Escuela de Arte y Superior de Diseño de la ciudad. La exposición se tituló «Reinterpreta nuestro pasado con las manos del presente» y reunió setenta obras creadas por el alumnado, todas ellas reinterpretando piezas del propio museo romano. La muestra se pudo ver en el Centro Cultural Alcazaba, en la calle John Lennon, del 27 de mayo al 22 de junio, con entrada libre y en horario amplio: de lunes a viernes, de 8:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00.
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Lo interesante aquí no es solo el resultado, sino cómo se hizo. Las piezas salieron de los ciclos de Cerámica Artística, Mosaicos y Reproducción Artística en Piedra, y se trabajaron tres técnicas: cerámica, mosaico y talla en piedra. No se trata de copias, sino de reinterpretaciones, y cada obra incorpora un código QR que explica cuál es la pieza romana original en la que se inspira y cómo ha sido el proceso para llegar a esa versión contemporánea. Detrás está la Escuela de Arte y Superior de Diseño, que impulsó el proyecto junto al Ayuntamiento de Mérida y el Consorcio de la Ciudad Monumental.
El proyecto tiene además una segunda vida pensada para la calle. Las obras no se quedan en una vitrina: están concebidas para integrarse después en las fachadas de viviendas, negocios y edificios de Mérida, con la idea de ir armando una futura ruta artística urbana. Se pueden adquirir mediante una fórmula de mecenazgo ciudadano, y el equipo técnico del proyecto se encarga de instalarlas. En la inauguración, el alcalde Antonio Rodríguez Osuna habló de aprovechar el patrimonio histórico para animar la actividad cultural, turística y económica de la ciudad, y pidió al sector comercial y turístico que se sumara adquiriendo las piezas. Por su parte, Luis Macías, director de la escuela, puso el acento en el trasfondo pedagógico y en poner en valor los oficios artesanos. El acto sirvió también para rendirle homenaje al propio Macías.
Aunque la exposición ya cerró, el proyecto sigue vivo en lo que viene después: esas piezas que se vayan instalando por las fachadas de Mérida. Así que, si vas paseando por el centro y te cruzas con una cerámica o un mosaico que parece fuera de sitio, puede que estés ante una de esas setenta reinterpretaciones del pasado romano. Es una manera distinta de mirar el patrimonio de la ciudad, no como algo cerrado en un museo, sino como algo que sigue moviendo las manos de quien aprende y vive aquí.
Fecha de publicación
15 de agosto de 2026
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