
Hay lugares que uno no espera encontrar en una lista de paseos, y el Cementerio General de Mérida es uno de ellos. No es solo un camposanto: es uno de los cementerios más antiguos del país, una muestra de la herencia artística y de la influencia extranjera que ha tenido la ciudad a lo largo de los años, y desde marzo de 2013 está declarado Patrimonio Cultural del Municipio por la riqueza de sus mausoleos y tumbas.
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Antes de ser la última morada de muchos meridanos ilustres, el terreno era la Hacienda X-Coholté, de la cual todavía se conserva la casa principal, un punto que en su momento era importante en el Camino Real a Campeche. Se instituyó como cementerio en noviembre de 1821, y desde entonces ha ido acumulando estilos arquitectónicos tan distintos entre sí que lo sorprendente es cómo conviven en el mismo espacio: neogótico, neoegipcio, neomaya, neoclásico y art decó. Esa mezcla es, en el fondo, lo que hace que el recorrido valga la pena.
La entrada está por la Calle 81-A y la avenida 90, en el Centro, y ahí te recibe un arco de estilo neomaya que te encamina hacia la Avenida de los Mausoleos. El cementerio se organiza en torno a dos avenidas principales, la de los Mausoleos y la de los Sindicatos, y en ambas hay piezas que cuentan la historia de los yucatecos. Caminando despacio se notan los detalles: cómo el tiempo ha ido marcando la piedra durante más de un siglo y, aun así, cómo se conservan los relieves y las formas.
Entre lo que más llama la atención está el mausoleo de la familia Medina Ayora, una edificación neogótica que parece sacada de otro tiempo. Un poco más adelante, en la parte posterior del mausoleo de la familia Medina Rodríguez, hay una escultura conmovedora: una mujer que mueve con cariño el sudario que cubre a su difunto esposo. La obra original se hizo para la tumba de la familia Pienovi en el cementerio de Staglieno, en Génova, la esculpió el italiano Giovanni B. Villa y aquí la reprodujo el escultor Almo Strenta. También hay presencia del colombiano Rómulo Rozo, el mismo que dio vida al Monumento a la Patria en el Paseo de Montejo; él firmó la obra neomaya de la Rotonda de la Sociedad Artística Ricardo Palmerín, donde descansan grandes figuras de la música yucateca.
Para quien quiera ir con guía, hay recorridos gratuitos todos los miércoles a las 8:00 p. m., una buena opción para entender qué estás viendo en lugar de solo pasar de largo. Fuera de eso, la entrada es libre y el cementerio abre todos los días de 8:00 a. m. a 5:00 p. m., así que se puede visitar con calma, sin prisa y sin gastar un peso. Es un plan distinto para conocer Mérida desde su lado más melancólico y patrimonial, y funciona igual de bien en cualquier temporada del año.
Fecha de publicación
5 de agosto de 2026
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