
La verbena de la Hermandad del Rocío es una de esas citas que llevan años formando parte del calendario melillense, y este agosto volvió a tener su momento. La Ilustre, Venerable, Noble y Fervorosa Hermandad de Nuestra Señora del Rocío celebró el pasado sábado 8 la festividad del Rocío Chico en su Casa Hermandad, en el Foso del Hornabeque, con las puertas abiertas a toda la ciudadanía y el ambiente que caracteriza a esta cofradía.
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La velada arrancó a partir de las 21:30 y se planteó como una noche de convivencia y tradición rociera, con servicio de comida y bebida a precios populares para que nadie se quedara con hambre ni sed. El toque musical corrió a cargo del grupo melillense Aponiente, que debutó precisamente esa noche con un repertorio de rumba, sevillanas y flamenco, el tipo de música que encaja con una verbena de este estilo. El Rocío Chico es una festividad que celebran todas las hermandades de Nuestra Señora del Rocío, y en Melilla se viene celebrando desde hace más de dos décadas.
Para quien no conozca el origen de todo esto, la historia tiene su punto. La acción de gracias a la Virgen del Rocío se remonta a 1813, en pleno mes de agosto, cuando la ciudad de Almonte estaba asediada por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia. El mando francés decidió arrasar la localidad onubense en venganza por el asalto a un cuartel francés que acabó con la vida de varios soldados invasores. Los almonteños se encomendaron a la Virgen del Rocío y, al no producirse el asalto, el pueblo hizo un voto de fidelidad y decidió establecer la conmemoración cada mes de agosto. Desde entonces, esa tradición ha llegado hasta aquí.
La Hermandad de Nuestra Señora del Rocío de Melilla se erigió canónicamente en 1987, aunque antes ya existía un coro rociero en la Parroquia del Sagrado Corazón; hoy ronda los cien hermanos activos. Y si te quedaste con ganas de más ambiente rociero, la Casa Hermandad no cierra sus puertas tras la verbena: los viernes y sábados funciona el ambigú de la Hermandad del Rocío, con comida casera y bebidas, un espacio abierto tanto a particulares como a colectivos para reuniones y eventos.
Además, la hermandad ya tiene la mirada puesta en su próxima gran cita. Sigue abierto el plazo de inscripción para la Peregrinación Extraordinaria de 2026, prevista del 13 al 15 de noviembre, con dos opciones de alojamiento según el presupuesto: con pernocta en la Casa Hermandad, 175 euros para hermanos y 200 para no hermanos; y en hotel, 250 euros para hermanos y 300 para no hermanos. Así que, si la verbena te dejó con ganas de más, hay margen para seguir formando parte del calendario rociero melillense el resto del año.
Fecha de publicación
11 de agosto de 2026