
Hay restaurantes que se explican mejor por su historia que por su carta, y La Juana, en pleno centro de Melilla, es uno de ellos. El local está en la calle Carlos Ramírez de Arellano, número 4, y lleva el nombre de la mujer que empezó todo: en los años cincuenta, Juan Cano, 'el ajero', y Juana Tapia abrieron un pequeño kiosko en el Puerto de Melilla, un punto de encuentro entre marineros y vecinos. Tras la muerte de Juan, Juana tomó el timón del negocio. Décadas después, su nieto Juanma convirtió el restaurante La Pérgola en un referente, y hoy una nueva generación, liderada por el bisnieto Borja, escribe el siguiente capítulo. En homenaje a aquella mujer valiente nació La Juana, donde tradición y vanguardia conviven en el mismo plato.
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Esa historia no solo se cuenta, se ve. Un gran mural de azulejos personalizados ocupa buena parte del local y funciona como eje visual del sitio: son 437 piezas cerámicas de 20 por 20 centímetros, con un acabado de texturas que aporta relieve y un efecto tridimensional, todas barnizadas con esmalte. El proceso creativo partió de la restauración de una fotografía antigua en blanco y negro de Juana, y el resultado final supera los seis metros de ancho por tres de alto. Detrás del servicio están Lubna, Mónica, Diego, Arturo, Juanma y Borja, un equipo que da continuidad a ese legado familiar.
La carta es reducida pero cuidada, con opciones vegetarianas y una propuesta libre de gluten. Para compartir hay ensalada de tomates con melocotón a la brasa (16 €), ensalada de bacalao y naranja (18 €), mazamorra y anguila (15 €) o salmorejo con feta y corazón de atún (12 €). En los pescados, que llegan seleccionados de Gadira con trazabilidad, destacan el tiradito de lubina (18 €), el canelón de atún rojo (18 €) y el brioche de tartar de gambón (22 €), además de piezas a la brasa como la lubina (50 €/kg) o la dorada (45 €/kg). Las carnes van del steak tartar (18 €) a la carrillera de cerdo a la mostaza y sidra (18 €), el entrecot de lomo bajo (24 €) y la chuleta de vaca Simmental (80 €/kg). Los postres cierran con nombres como Coco Beach, La Venezolana o Pasión Tropical, todos en torno a los ocho euros.
La cocina es abierta, se sirve cerveza y vino, y varios platos pueden adaptarse si eres celíaco o intolerante, así que conviene consultarlo con el personal. El local cuenta con terraza para comer al aire libre, entrada accesible para sillas de ruedas y servicio de comida para llevar, y acumula una nota de 9,2 sobre 295 reseñas. Eso sí, hay un par de cosas que conviene saber antes de ir: el estacionamiento en la zona puede resultar complicado, los precios se mueven en un rango moderado-alto y algunas mesas altas pueden resultar incómodas para dos personas. El horario es de miércoles a sábado, de 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 24:00, y los domingos solo en comida, de 13:00 a 16:00; lunes y martes cierra.