
Con septiembre ya instalado, el plan que muchos melillenses repiten cada otoño es cambiar la playa por los Pinares de Rostrogordo. Es un área natural protegida y parque periurbano en la zona norte de Melilla que ocupa 350 hectáreas, y que ha pasado de ser terreno militar a convertirse en uno de los espacios de ocio y deporte más usados de la ciudad. Para quien busca caminar, hacer deporte o simplemente pasar el día al aire libre en familia, es una de las opciones más cómodas y completas que hay cerca.
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El gran protagonista del conjunto es el Fuerte de Rostrogordo, una fortificación del siglo XIX levantada entre mayo de 1888 y junio de 1890 por el ingeniero Francisco Roldán y Vizcaíno para defender la colonia española. Con el tiempo cambió de función y sirvió como prisión militar; allí estuvo encarcelado Abd el-Krim en agosto de 1917, tras ser condenado por negociar minas de oro con Alemania. Hoy el fuerte se integra en el Centro de Ocio y Deporte «El Fuerte», situado a 132 metros sobre el nivel del mar y a unos tres kilómetros al norte del centro.
Lo que rodea al fuerte es lo que atrae a la mayoría. La flora es mediterránea y variada: pinos naturalizados, araar, acebuche y algarrobo, con un matorral de tomillo, jaras, lentisco y retama. En cuanto a la fauna, conviven especies como la tortuga mora, el erizo moruno y el sapo moruno, además de una avifauda amplia con abejaruco, primilla, mochuelo, lechuza y bulbul naranjero, junto a aves migratorias que se dejan ver según la temporada. Para el visitante hay fuentes de agua —algunas adaptadas para movilidad reducida—, áreas de descanso con merenderos y bancos, senderos, dos miradores, un parque infantil y un embalse para riego. El Centro de Ocio y Deporte «El Fuerte» añade gimnasio, minigolf, pistas polideportivas y rocódromos.
El espacio no se queda quieto. Por aquí pasan la Romería del Rocío, campamentos juveniles como el «Campamento Ramadán», con pádel, fútbol, baloncesto y talleres, jornadas de convivencia para mayores y la «Plantación de Reyes» que organiza Guelaya Ecologistas en Acción Melilla. Y porque el pinar sufre el efecto de las sequías, el aumento de temperaturas y las plagas, hay en marcha un plan integral de gestión forestal para frenar la regresión de los pinares, con clareos selectivos, desbroces programados, eliminación de pies debilitados y un programa de reforestación progresiva con especies autóctonas adaptadas.
Si te animas a ir, conviene saber que el fuerte está en la carretera de Rostrogordo, 27, y que el centro tiene administración, recepción y restaurante. Y si lo tuyo es el senderismo, hay rutas marcadas que parten desde aquí: una ronda el pinar y sube hasta el techo de Melilla, y otra más corta, con zonas de picnic, que se puede hacer en una mañana. Sea cual sea el plan, es un buen recordatorio de que en Melilla hay verde y espacio para moverse sin salir apenas de la ciudad.
Fecha de publicación
20 de septiembre de 2026