Hay marisquerías que se ganan su sitio más por lo que tienen en la mesa que por cualquier otra cosa, y Marisquería La Marina es una de ellas. Está en la calle Marqués de Montemar, 46, justo al lado de la Basílica del Cristo Rey y a un paso de la playa, un rincón que combina cocina mediterránea, española y, sobre todo, pescado y marisco. El local lo dirige Rachid Bendriss, y dentro conviven un comedor interior y una terraza exterior amplia, ideal para las tardes melillenses. Como detalle curioso, por allí cuelga un antiguo teléfono del mítico Casa Juanito el de la barca, un establecimiento que ya cerró pero que dejó su huella en la memoria del barrio.
Cada semana elegimos 🏆 los 5 mejores 🏆 planes de Melilla y te los enviamos. Solo un email semanal, sin spam.
Al enviar tu correo, aceptas nuestra Política de Privacidad
Lo que realmente importa aquí es la carta, que va directa al grano marino. Para empezar a compartir, el tomate raff con ventresca es una buena carta de presentación, con producto que se nota. De ahí se pasa a las puntillitas, que llegan en una bandeja de fritura de buena calidad, y a los chanquetes, una ración amplia de ese pescado típico de la costa que va desde Melilla hasta Málaga. Y, por supuesto, están los langostinos de la mar chica, cocidos en su punto y procedentes de la zona de Noor, que es donde se pesca buena parte de lo que acaba en los platos de la ciudad. Quien busque pescado fresco encuentra aquí una cocina que se apoya en el producto del día y no en las complicaciones.
En cuanto a precios, comer aquí no es un capricho inalcanzable: la oferta arranca desde unos 23,25 euros por persona, con un rango medio que se mueve entre los 20 y los 30 euros y un precio medio estimado en torno a los 23 euros. Es decir, que una comida completa para dos o tres personas no se dispara. Las valoraciones acompañan esa relación calidad-precio: un 7,5 en Verema y un 4,1 sobre 5 en Restaurant Guru, con más de 450 reseñas detrás, que sitúan al restaurante en el puesto número 2 de las 107 marisquerías registradas en Melilla. Los comensales destacan sobre todo la calidad del producto, el punto de la plancha y las frituras, aunque, como en muchos sitios con mucho movimiento, hay opiniones encontradas sobre el servicio.
En lo práctico, La Marina se adapta a casi cualquier plan: acepta reservas, tiene entrega a domicilio y platos para llevar, dispone de asientos al aire libre y es accesible para sillas de ruedas, y acepta tarjetas de crédito, así que nadie se queda fuera. El horario es el típico de restaurante español: abre de 11:30 a 17:00 y de 20:30 a 24:00 de martes a domingo, y cierra los lunes, que es cuando toca descansar. Si te apetece pescado fresco y marisco sin complicaciones, cerca del mar y con precios razonables, es una parada que encaja bien en un mediodía o una cena tranquila.