
Las Cruces de Mayo son una de las fiestas más tradicionales y coloridas de Melilla, y aunque este año ya han quedado atrás, conviene tener claro cómo funcionan por si te apetece apuntarte en la próxima edición. La tradición consiste en colocar altares decorados en las calles de los barrios, acompañados de procesiones y actos religiosos en honor a la Cruz, en conmemoración del hallazgo de la verdadera cruz por parte de Santa Elena en el siglo IV. Es, en el fondo, un plan cultural y gratuito para descubrir la ciudad desde otra perspectiva, con los altares repartidos por los barrios y una atmósfera muy familiar.
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La edición de 2026 corrió a cargo del área de Festejos de la Ciudad Autónoma de Melilla, que publicó las bases del concurso en el Boletín Oficial de Melilla el 17 de abril. El jurado hizo su valoración los días 4, 5 y 6 de mayo, y las cruces debían mantenerse instaladas y en perfecto estado hasta el domingo 10. Los criterios que se puntuaron fueron los elementos naturales, los tradicionales —mantones de manila, loza, dorados o bronces—, la originalidad, la iluminación y la variedad floral. En total participaron 33 entidades: ocho asociaciones de vecinos, seis entidades religiosas, cuatro escaparates de comercios, nueve asociaciones recreativas y seis en la categoría individual.
El reparto de premios fue el siguiente: 900 euros para el primer premio, 800 para el segundo, 700 para el tercero, 600 para el cuarto, 500 para el quinto y un accésit de 360 euros. Entre las propuestas más comentadas estuvo la del Centro Hijos de Melilla, que montó una Cruz con frutas y verduras, fichas de dominó, flores frescas, dos ánforas y referencias a Pedro de Estopiñán. La Casa de Melilla en Barcelona expuso su Cruz, bendecida por el padre Luis Muñoz y acompañada por la actuación de su grupo de castañuelas, y el Centro Social de Mayores del Imserso inauguró la suya con la Escuela Flamenca y un refrigerio.
Un punto con doble lectura fue la plaza de toros, que acogió las cruces de la Real Cofradía y Hermandad Franciscana de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores —con flores rosas y blancas, velas, cerámicas, mantones, comida y palomas de papel— y la de la Cofradía Castrense de Nuestro Padre Jesús Humillado y María Santísima de la Piedad, con querubines, elementos flamencos y la Enseña Nacional adornada con geranios. Ambas podían visitarse hasta el domingo 10 de mayo, en horario de 09:00 a 13:30 y de 17:00 a 21:30, y en la plaza se podía hacer una visita guiada gratuita por la llamada 'Mezquita del Toreo'.
Para hacerse una idea de cómo ha crecido esto, en 2018 el barrio de la Libertad celebró la fiesta en la calle Sargento Arbucias, donde el matrimonio Sebas y María Dolores montó un altar en la puerta de su vivienda; en aquella época, el número de cruces de la ciudad había pasado de unas seis a unas 57. Así que, si te gusta el plan, ve apuntando las fechas del próximo mayo.
Fecha de publicación
13 de agosto de 2026