
El Maresme no es precisamente lo primero que te viene a la cabeza cuando piensas en trufa, pero en Tordera hay una finca que lleva un año intentando cambiar esa imagen. El proyecto se llama 'Tòfona & Suro' y lo lidera Dalmau Albó, investigador del Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Catalunya (CTFC), y la idea es tan curiosa como ambiciosa: hacer crecer trufa negra y sacar corcho del mismo árbol. En poco más de una hectárea se han plantado unas 700 plantas, y el experimento combina dos mundos que no suelen ir de la mano.
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El punto difícil es técnico. La trufa negra no se lleva bien con los suelos ácidos, que son los que tienen los alcornocales. Para solucionarlo, el equipo utiliza raíces de encina ya micorrizadas con el hongo de la trufa y las injerta sobre pies de encina corchera. El resultado es que los ejemplares quedan 'bien micorrizados', con el hongo agarrado a la raíz, que es lo que permite que la trufa llegue a desarrollarse. Es una operación de precisión, porque sin ese injerto la trufa simplemente no cuajaría en este tipo de tierra.
Detrás hay una razón económica bastante concreta. El corcho pasa por un mal momento: el cambio climático y el estrés hídrico han provocado un 'decaimiento' en los alcornocales, y los turnos de saca se han alargado hasta los 14 o 17 años. En 2024 la producción catalana cayó hasta las 3.800 toneladas, muy lejos de las 8.000 que se sacaban en 2017, y los precios se han más que duplicado. La trufa entra aquí como una forma de hacer más rentable una finca que, de otro modo, tendría que esperar más de una década para volver a sacar corcho.
Conviene, eso sí, no tener prisa. Las primeras trufas negras no se recolectarán hasta dentro de cinco o seis años, así que por ahora no hay cestas que llenar. La producción de corcho, por su parte, requiere más de una década. Lo que hay hoy en Tordera es un ensayo en marcha, una apuesta por diversificar el campo y darle una salida nueva a unos alcornocales que lo están pasando mal.
El CTFC, que es quien sostiene todo esto, tiene su sede en Solsona, en Lérida, y funciona como consorcio desde 1996, con la Generalitat, la Universidad de Lérida y varias diputaciones y fundaciones detrás. Es un centro CERCA y está acreditado como agente TECNIO, y su trabajo va más allá de la trufa: se dedica a modernizar el sector forestal, al desarrollo rural y a la gestión sostenible del medio natural. Así que, aunque el titular suene a novedad gastronómica, el fondo es pura investigación forestal aplicada al terreno.
Fecha de publicación
27 de septiembre de 2026
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