
El Castillo de Marbella, conocido también como la Alcazaba o castillo de la Madera, es la huella más destacada que dejó la época musulmana en pleno centro de la ciudad. Levantado en el siglo X por orden de Abderramán III para reforzar el control tras la rebelión de Omar Ben Hafsun, este recinto de planta cuadrangular se encuentra integrado en el Casco Histórico, muy cerca de la plaza de Los Naranjos y de la Iglesia de la Encarnación.
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La fortaleza se levantó aprovechando materiales de antiguas construcciones romanas, de ahí que en muros como los de la calle Trinidad aún se puedan apreciar capiteles jónicos reutilizados como sillares. Con una extensión defensiva que llegó a alcanzar los 90.000 m², el recinto disponía de murallas levantadas entre los siglos XI y XII con más de veinte torres de defensa, de las cuales diez o trece destacaban principalmente, como la Torre Blanca, la Torre del Reloj o la Torre del Homenaje.
Aunque el interior del recinto fortificado no admite visitas públicas de forma libre —al encontrarse ocupado en parte por construcciones como el Colegio Nuestra Señora del Carmen en su antiguo patio de armas—, los lienzos sur y este de la muralla ofrecen un recorrido exterior muy interesante para entender el trazado medieval de la medina. Además, el conjunto arquitectónico ha sido objeto de diversos trabajos de consolidación para retirar elementos añadidos en el siglo XX y mantener las diferentes fases constructivas históricas.
Para recorrer el perímetro del castillo, declarado Bien de Interés Cultural, se puede llegar fácilmente paseando desde el entorno de la Alameda. En ocasiones se organizan actividades culturales y paseos guiados sobre el patrimonio histórico local que arrancan desde puntos cercanos como la Plaza de la Encarnación para divulgar los detalles de esta fortaleza medieval.
Fecha de publicación
5 de agosto de 2026