
Hay tradiciones que solo se entienden estando allí, y el ascenso submarino de la Virgen del Carmen es una de ellas. La imagen de la patrona de los marineros y de la navegación, y también de Marbella, permanece sumergida todo el año en el fondo marino, en la parte sur de la infraestructura de la Playa de El Cable. El sábado 11 de julio se repitió el ritual de rescatarla del agua, una de las citas más arraigadas y fotografiadas del verano marbellí, que este año alcanzó su cuadragésima sexta edición.
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La ceremonia reunió en la torre de la Playa de El Cable a buceadores, miembros de la Cofradía y devotos. En la inmersión participó el director del Puerto Deportivo, Carlos Romero, que se sumó al agua junto a los miembros del Centro Oficial de Investigaciones Subacuáticas (COIS) y del Club Náutico de la ciudad para recuperar la imagen. Tras el ascenso, la Virgen se trasladó al puerto deportivo para su limpieza y adecentamiento, y por la noche se celebró una misa en la capilla del puerto de La Bajadilla, con la imposición del Ancla de Oro al pescador de mayor edad. El propio Puerto Deportivo lleva el nombre de la patrona.
El resto de la festividad, que gira en torno al 16 de julio, sigue un guion muy marcado. Empieza con el Rosario de la Aurora, que sale a las 6:30 desde la iglesia de La Encarnación y recorre las calles Trinidad, Salinas, Arte, Puente Málaga, la plaza Blas Infante, la calle Sol —con petalada—, la avenida Severo Ochoa y las calles Paco Palma y Fuengirola hasta llegar a la Playa del Cable. A las 8:00 hay misa sobre la arena y a las 9:00 el desayuno de churros con chocolate. A las 9:30 arranca la procesión marítima desde el Puerto de La Bajadilla hasta el Puerto Deportivo 'Virgen del Carmen', con una ofrenda a los marineros desaparecidos en la mar. Por la tarde, a las 19:00, se celebra la procesión terrestre desde la iglesia de La Encarnación.
La tradición se remonta a 1746 y conserva un sabor popular que año tras año sirve para recordar a todos los marineros desaparecidos en el mar. La procesión marítima, que va desde el Puerto Deportivo de Marbella hasta Puerto Banús, es una de las imágenes más reconocibles de estas jornadas. Es una festividad marinera en familia, pensada para cerrar julio junto al mar, y una de las citas más singulares del calendario local, que mezcla devoción y tradición náutica en una ciudad volcada hacia su costa. Si te lo perdiste este año, el ciclo se repite cada verano con el mismo guion: el descenso, el rescate, la limpieza y el recorrido por tierra y mar que une La Encarnación con los puertos.
Fecha de publicación
27 de julio de 2026
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