Se trata de una iglesia de finales de la época gótica, edificada sobre los restos de un templo románico, cambiando su orientación original. Consta de una única nave con transepto y un ábside poligonal. A lo largo de los siglos XVI y XVII se le añadieron dos capillas. La nave está cubierta con bóveda de cañón ligeramente apuntada. La puerta, en el muro sur, es de medio punto y adovelada. En esta fachada se abren dos ojos de buey y una pequeña ventana. En el lado norte, adosado al ábside, se alza un campanario de torre. En su interior destaca un mural expressionista de Àngel Millàn Rigol. El sarcófago de Pere de Sitjar, obra de Berenguer Ferrer, se encuentra en una hornacina gótica.