
La Fàbrica Nova es uno de esos edificios que cualquiera que viva en Manresa reconoce al pasar por el barrio del Remei, junto a la Vía de Sant Ignasi. Durante décadas ha sido una fachada monumental cerrada, pero después de 37 años de silencio el Ayuntamiento ha puesto en marcha su recuperación. El edificio, obra del arquitecto Salvador Vinyals y de estilo modernista industrial, fue la histórica industria Bertrand i Serra, que llegó a emplear a más de 3.000 personas, en su gran mayoría mujeres, y que inauguró el propio rey Alfons XIII en 1926. Cerró definitivamente el 15 de marzo de 1989, y desde entonces el recinto ha estado en espera.
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La buena noticia es que ya se puede volver a entrar. El 29 de octubre, dentro de la Setmana del Turisme Industrial, el Ayuntamiento reanuda las visitas guiadas en horario de 10:00 a 13:00 h, con el añadido de que el Grupo de teatre Paranys las acompañará con acciones teatralizadas. La entrada es gratuita, aunque hay que reservar con antelación obligatoria desde el 20 de octubre, ya sea en www.manresaturisme.cat o en la Oficina de Turisme, en la Plaça Major, 10, que abre de martes a sábado de 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00, y domingos y lunes de 10:00 a 14:00. No es la primera vez que se abre: el 3 de octubre asistieron unas 500 personas, con la participación de antiguas trabajadoras, y en mayo hubo otras visitas al estilo de la 'Manresa Desconeguda' para conocer la historia de la fábrica y el proyecto universitario.
Lo que se está preparando por dentro es ambicioso. El Ayuntamiento y la Universitat Politècnica de Catalunya, a través de la Escuela Politécnica Superior de Ingeniería de Manresa (EPSEM), impulsan convertir el espacio en un polo de formación, investigación, emprendimiento e innovación tecnológica. En septiembre se aprobaron las bases del concurso para el proyecto de interiores, con 1,9 millones de euros para la fase de diseño y una ejecución estimada en unos 36 millones. Las obras de fachadas y cubiertas, arrancadas en noviembre de 2024, cuentan con 10 millones de euros de financiación estatal. La idea se organiza en cuatro bloques: espacios abiertos a la ciudadanía —atrio, bloque de convenciones, biblioteca y restauración—, espacios universitarios de la EPSEM, espacios para el emprendimiento y un Centro de Formación Práctica.
El edificio en sí merece la visita por su arquitectura. La ampliación de los años 20 es una gran nave rectangular de 37 metros de ancho por 54 de largo, flanqueada por cuatro torres en los extremos, con la torre de la cara norte sobresaliendo un piso más que las otras tres. El entorno también ha cambiado: se han urbanizado el carrer Baixada dels Drets, con una escala mecánica, la Via Sant Ignasi y el carrer Vidal i Barraquer, y se ha creado una nueva plaza entre la Capella del Rapte y el Museu Comarcal. El CEB, por su parte, ha presentado alegaciones al POUM para ampliar la protección del edificio y salvaguardar también su interior. Así que, si te apetece redescubrir un trozo de patrimonio industrial del Bages, el 29 de octubre es una buena fecha para hacerlo.
Fecha de publicación
3 de octubre de 2026
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