
Desde Manresa, el Berguedà queda a un paso y en otoño se convierte en una escapada redonda. El telón de fondo es el Pedraforca, un macizo de 2.516 metros situado entre Saldes y Gósol, dentro del Parque Natural del Cadí-Moixeró, cuya silueta de dos puntas separadas por una horquilla —el Pollegó Superior y el Calderer— es una de las más reconocibles de Cataluña. Para llegar en transporte público, los autobuses ALSA hacen la línea Barcelona-Manresa-Berga-Puigcerdà por el túnel del Cadí hasta Guardiola de Berguedà, y desde allí funciona un servicio a la demanda (683 388 285) hasta Gósol; en coche, la C-16 y la B-400 dejan el pueblo a unos 24 kilómetros.
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La parada cultural obligada es el Centro Picasso de Gósol, en la Plaça Major, que ocupa un antiguo almacén restaurado. En mayo de 1906, un Picasso de 24 años llegó aquí con Fernande Olivier huyendo del calor de París y se instaló diez semanas en la fonda de Joaquim Germà, Can Tampanada, donde pintó más de cuarenta obras: retratos de Fernande, campesinos, arrieros, desnudos y paisajes. De ese periodo salió 'La toilette', hoy en el Albright-Knox Art Gallery de Buffalo, y fue el paso del estilo rosa hacia las formas geométricas que anticiparon el cubismo. La muestra permanente, realizada con el Museu Picasso Barcelona, reúne reproducciones de aquellas obras, fotografías y una reconstrucción de la fonda. La visita dura unos 45 minutos y cuesta 6 euros, con reducida de 5 y 3 para niños. En octubre el centro abre los sábados y domingos de 10:00 a 14:00, y del 24 al 31 de diciembre cierra.
Para quien prefiera las botas puestas, la Ruta Pedraforca 360 (PR-C 127) es una circular de 17 kilómetros que rodea el macizo por sus cuatro caras, con 759 metros de desnivel acumulado y unas cuatro horas y cuarto de recorrido: dos horas y media desde Gósol hasta el refugio Lluís Estasen y una hora y tres cuartos para volver por la mina de Coll de Jou. El ascenso clásico al Pollegó Superior, desde el collado del Verdet, es más exigente, con gran desnivel positivo y una bajada por tartera de más de un kilómetro; en invierno se desaconseja sin experiencia en alta montaña. A pie de montaña, el refugio Lluís Estasen, en la Jaça del Prats a 1.675 metros, es uno de los más emblemáticos de Cataluña: 35 plazas, comedor con desayunos desde las 06:00 y una ducha de agua caliente de pago.
El Berguedà da para más sin alejarse. En la Pobla de Lillet están los Jardines Artigas de Gaudí, con sus esculturas de animales, y el Tren del Cemento, un pequeño tren turístico que recorre el valle. En Castellar de n'Hug nacen las fuentes del Llobregat, y en Tuixent se puede visitar el Museo de las Trementinaires. Y si el plan es más tranquilo, la comarca es tierra de setas: la temporada se extiende de primavera a otoño, con el boletus edulis, el pinophilus, el aereus y el reticulatus como protagonistas. Entre el arte, la montaña y el bosque, el Berguedà funciona igual de bien para una mañana intensa que para un fin de semana completo.
Fecha de publicación
30 de septiembre de 2026