
Hoy, martes 3 de marzo de 2026, por fin se puede bajar al subsuelo del Museo Carmen Thyssen para descubrir una parte de nuestra historia que ha estado escondida durante siglos. El yacimiento arqueológico bajo el Palacio de Villalón abre sus puertas después de un proceso de excavación y restauración que ha durado veinte años. Se encuentra en la planta -1 del edificio, en la calle Compañía, y lo que vas a encontrar allí abajo son unos 700 metros cuadrados que nos cuentan cómo era la vida en la Malaca de hace dos mil años. No es solo un montón de piedras; es un barrio entero que estuvo activo desde el siglo I hasta el VII, pasando por épocas romanas y bizantinas. Los trabajos empezaron en 2005 y han sido bastante complejos, sobre todo por el tema del agua subterránea, pero ahora el espacio está totalmente acondicionado con pasarelas para que podamos pasear por él sin problemas.
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Lo que más llama la atención en el recorrido es el llamado Ninfeo de los peces. Es una fuente monumental que estaba en el patio de una casa romana y que todavía conserva sus pinturas originales. Ver peces de colores pintados sobre un fondo negro es algo que no se encuentra en cualquier sitio; de hecho, son las pinturas más antiguas que se conservan en Málaga. Esta fuente no solo servía para dar agua a la casa, sino que era una forma de demostrar que el dueño tenía un buen nivel económico. Junto a la fuente, se pueden ver los restos de la domus, con su comedor y su cocina, lo que ayuda a imaginar perfectamente cómo se organizaba una familia de la época en su día a día.
Pero no todo era descanso en este barrio. Una parte importante del yacimiento está dedicada a la industria. Hay una factoría de salazones con sus piletas, donde se preparaba el famoso garum y otras conservas de pescado que luego se exportaban por todo el Imperio. Lo curioso es que el complejo incluía una tienda o taberna que daba directamente a la calle, así que los vecinos de entonces podían comprar el producto allí mismo. Es como ver el origen de la actividad comercial de la ciudad en el mismo sitio donde hoy compramos ropa o tomamos café. Además, el yacimiento muestra cómo el barrio fue cambiando: lo que empezó siendo una zona industrial y una casa señorial terminó convirtiéndose en una necrópolis en la época bizantina, y todavía se pueden ver algunas de esas tumbas.
Si te apetece ir a verlo, hay que organizarse un poco porque el aforo está limitado a 20 personas cada media hora para que los restos no sufran. Es obligatorio reservar la franja horaria al comprar la entrada. El precio general para 2026 es de 15 euros, que incluye tanto el museo como el yacimiento, aunque hay una tarifa reducida de 10 euros para residentes en la provincia, estudiantes y mayores de 65 años. Si quieres algo más tecnológico, hay una visita guiada con gafas de realidad virtual por 20 euros que te permite ver cómo era la fuente y la tienda en su máximo esplendor. El horario es de martes a domingo, de 10:00 a 20:00 horas, y los domingos a partir de las 16:00 la entrada es gratuita, aunque sigue habiendo control de aforo, así que mejor no ir a ciegas.
Fecha de publicación
3 de marzo de 2026
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