
A menos de 60 kilómetros de la capital, el Caminito del Rey cambia por completo la imagen habitual de Málaga. La ruta atraviesa el Paraje Natural Desfiladero de los Gaitanes, una garganta excavada por el río Guadalhorce con paredes que llegan a alcanzar 700 metros de profundidad. Entre cañones, pasarelas y senderos aparecen buitres leonados, alimoches, águilas reales, cabras monteses y jabalíes, además de un paisaje marcado por la historia ferroviaria e hidroeléctrica de la provincia.
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El recorrido es lineal y se hace en sentido único, de norte a sur, desde el término municipal de Ardales hasta El Chorro, en Álora. En total son unos 8 kilómetros y el tiempo habitual se sitúa entre tres y cuatro horas, aunque algunas estimaciones lo reducen a unas dos horas y media. Antes de empezar hay que pasar por el Centro de Recepción de Visitantes, situado en el Puerto de las Atalayas, donde también existe un aparcamiento con un precio de 2€ al día. El acceso se organiza con reserva previa: la entrada general cuesta 10€ y permite hacer el trayecto por libre, mientras que la visita guiada oficial tiene un precio de 18€. El autobús lanzadera cuesta 2,50€.
La ruta nació a comienzos del siglo XX para facilitar el transporte de materiales y el mantenimiento de las centrales situadas entre los saltos de agua de Gaitanejo y El Chorro. Alfonso XIII la recorrió en 1921 hasta la presa del Conde de Guadalhorce, y desde entonces empezó a conocerse popularmente como Caminito del Rey. Tras su rehabilitación, las pasarelas actuales permiten caminar por los desfiladeros a más de 100 metros sobre el río, con tramos de madera, un balcón de cristal y un puente colgante metálico de 35 metros de longitud. El itinerario conserva también elementos de distintas épocas, como la Casa de Farraya, cuevas neolíticas, antiguos canales, miradores y restos vinculados a la electrificación.
El trayecto se puede entender en tres grandes escenarios. Primero aparece el desfiladero de Gaitanejo, estrecho y encajado entre paredes calizas, al que se llega por una senda arbolada o por el acceso del túnel peatonal, que acorta el camino. Después llega el Valle del Hoyo, una zona más abierta con descansaderos, formaciones rocosas, la charca acondicionada para el sapito pintojo y el Mirador de las Buitreras. El tramo final vuelve a ganar altura en el Desfiladero de los Gaitanes, donde se concentran las pasarelas más aéreas, el balcón de cristal, la playa fósil con un ammonite y el puente colgante. Desde la salida sur queda un sendero de bajada de 2,1 kilómetros hasta El Chorro y su estación de ferrocarril.
El entorno está protegido como Paraje Natural desde 1989 y forma parte de la ZEPA desde 1987. También se integra en la Reserva de la Biosfera Intercontinental del Mediterráneo Andalucía-Marruecos y en la lista de Lugares de Importancia Comunitaria. La zona reúne, además, huellas de ocupación humana desde la Prehistoria y varios enclaves cercanos, como la cueva de Ardales, la Necrópolis de Las Aguilillas y la iglesia rupestre de Bobastro. Para la visita conviene llevar agua y algo de comida, y tener en cuenta que no pueden acceder los menores de 8 años; quienes tengan más edad deben presentar el DNI original o el Libro de Familia. En días de lluvia o viento con riesgo de desprendimientos, un túnel paralelo de unos 300 metros puede funcionar como alternativa a parte de las pasarelas.
Fecha de publicación
15 de agosto de 2026