
Con la llegada de la primavera y este sol de marzo que ya empieza a calentar, Periana se convierte en uno de esos destinos de la Axarquía que apetecen para una escapada de un día. El plan principal gira en torno a los Baños de Vilo, un rincón con mucha historia que está recuperando su fama entre la gente de la zona. Se trata de un balneario natural cuyas aguas se mantienen a unos constantes 21 grados durante todo el año, lo que las hace perfectas para un baño ahora que el tiempo acompaña. Lo mejor es que el acceso a la poza principal es gratuito, permitiendo disfrutar de un entorno rodeado de naturaleza sin complicaciones. Estas aguas son conocidas por su característico olor a azufre, algo que se nota nada más acercarse, pero que es la señal de su composición minero-medicinal, rica en calcio, magnesio y nitrógeno.
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La historia de este lugar es bastante curiosa y se remonta mucho tiempo atrás. Aunque se cree que los árabes ya aprovechaban estas termas, la leyenda local cuenta que fue un pastor quien descubrió sus propiedades al ver cómo una de sus cabras, que tenía la piel llena de úlceras, se curaba tras bañarse en el lodo de la fuente. Durante el siglo XVIII y XIX, el balneario vivió una época de auténtico esplendor, llegando a tener sesenta casas de hospedería para alojar a cientos de personas. Personajes históricos como el General Narváez pasaron por aquí buscando alivio para sus dolencias. Sin embargo, el establecimiento original fue destruido en 1907 por una fuerte tormenta que bajó de la sierra de Enmedio, un suceso trágico que marcó el fin de su etapa dorada hasta que el Ayuntamiento de Periana recuperó la propiedad en los años noventa y rehabilitó el entorno con apartamentos turísticos.
Para quienes prefieren combinar el relax con un poco de movimiento, la Ruta del Agua (PR-1) es la opción ideal para llegar hasta los baños. Es un recorrido de unos 6,48 kilómetros que suele empezar en el nacimiento del río Guaro y pasa por la aldea de Vilo. Es un sendero bastante asequible que permite ver de cerca el paisaje típico de la zona, con sus olivos y la vegetación de ribera. Existe también una variante circular de unos 6,31 kilómetros que conecta los baños con la Aldea de Guaro, ofreciendo diferentes perspectivas del valle. Caminar por aquí en esta época del año, con el campo verde y el agua corriendo, hace que la experiencia sea mucho más completa antes de terminar en la poza medicinal para descansar las piernas.
Las propiedades terapéuticas del agua de Vilo están documentadas desde hace siglos, siendo especialmente recomendadas para problemas de la piel como la dermatitis o la psoriasis, además de afecciones oculares o respiratorias. Aunque el proyecto de un nuevo spa integrado sigue en los planes de dinamización turística de la comarca, la poza exterior sigue siendo el gran reclamo para una visita rápida. Es un sitio sencillo, sin los lujos de un balneario moderno, pero con el encanto de lo auténtico y lo natural. Si decides ir un martes como hoy, es probable que encuentres un ambiente más tranquilo que durante el fin de semana, permitiéndote apreciar mejor el sonido del agua y la calma de esta parte de la Axarquía malagueña.
Fecha de publicación
17 de marzo de 2026
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