
Teatinos ya no es solo ese sitio al que se va a estudiar o a hacer papeleo en la Ciudad de la Justicia. Hoy viernes, con el ambiente que suele haber por la zona universitaria, el barrio se llena de gente que busca comer bien sin que la cuenta se dispare. Se ha consolidado como un distrito gastronómico muy vivo en Málaga, donde se mezclan las tabernas de toda la vida con locales que arriesgan un poco más en la presentación. Lo bueno de esta zona es que, al estar rodeada de facultades y centros de trabajo, los precios se mantienen bastante a raya, permitiendo probar varias cosas en una misma tarde sin que el bolsillo sufra demasiado.
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Si empiezas la ruta por la calle Andrómeda, una parada habitual es La Piarda Tapas. Es un local que suele estar bastante concurrido y se entiende por la variedad que manejan: ofrecen una tapa con caña o refresco por unos 3,60 euros. Lo interesante aquí es que se salen de lo convencional. Tienen un pan bao de pollo crujiente con mayonesa de lima que es de lo más pedido, pero también opciones como el brioche de tartar de salchichón de Málaga o el croissant de cochinita pibil. Para los que buscan algo distinto, preparan desde gyozas de langostino hasta un 'crujitaco' de tortillas de camarones. Es un sitio con un ritmo rápido, ideal para compartir raciones en el centro de la mesa mientras se charla tranquilamente.
Bajando hacia la Avenida Plutarco, el ambiente se concentra en locales como Lambik. Es conocido en el barrio por tener precios muy ajustados, con cañas a un euro que incluso bajan a la mitad durante su hora feliz de cinco a siete de la tarde. Si te pilla la hora del almuerzo, su menú del día por 9,90 euros es una opción muy socorrida. En su carta de picoteo combinan clásicos como la ensaladilla rusa con bocados más actuales como el taco de cochinita pibil o el japotaco. Muy cerca, detrás de la Facultad de Derecho, se encuentra El Gallo Negro. Siguen manteniendo la costumbre de servir la tapa siempre con la bebida y sus patatas bravas tienen bastantes seguidores por ese punto de picante que no llega a cansar.
Para terminar el recorrido con algo más tradicional, El Refugio en la calle Jano lleva más de una década siendo un referente en la zona. Es de esos sitios que no necesitan artificios para llenar sus mesas. Tienen una lista de más de veinte tapas para elegir junto a la caña por 3,5 euros. Aquí lo que se estila es pedir las "crestas", un bocado picante muy malagueño, o el "nido", que es un sándwich de jamón y queso. También tienen el "enmallado" y una buena variedad de hamburguesas si te quedas con hambre. Al final, lo que define a Teatinos es esa capacidad de ofrecer desde un bao moderno hasta un serranito clásico en apenas unos metros, manteniendo siempre esa esencia de barrio animado y accesible.
Fecha de publicación
20 de marzo de 2026
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