
Majadahonda tiene un nuevo motivo para calzarse las botas y salir de casa. El Arco Verde, ese gran corredor natural que la Comunidad de Madrid va tejiendo por buena parte de la región, ha estrenado un ramal que une la urbanización Los Satélites con el río Guadarrama: tres kilómetros de sendero que se pueden recorrer en una mañana y que dejan el río al alcance de un paseo. La visita oficial se celebró el 13 de mayo, con la alcaldesa Lola Moreno y el viceconsejero de Medio Ambiente, Rafael García González, entre los asistentes.
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Lo primero que se nota al entrar es el verde. A lo largo del trazado se han plantado 2.200 plantas mediterráneas elegidas por su bajo consumo de agua, una decisión que se agradece en un clima cada vez más seco. Pero el trabajo no se quedó solo en la vegetación: se ha mejorado el firme, se han instalado cunetas laterales y pasos de agua, y se ha colocado señalética direccional y mojones informativos para no perder el rumbo. Hay incluso jaulones para evitar que las ovejas se cuelen desde las vías pecuarias, un detalle que delata que por aquí también pasa la vida rural. El premio final es un área estancial con bancos panorámicos orientados al río, mesas de picnic y talanqueras, un sitio cómodo para sentarse a mirar el agua antes de emprender el regreso.
Para quien no lo tenga situado, el Arco Verde es mucho más que un sendero: es una iniciativa alineada con la Estrategia Europea sobre Biodiversidad y el Pacto Verde Europeo que conecta 25 municipios a través de un corredor natural de más de 5.000 hectáreas. Su columna vertebral es un anillo principal de 178 kilómetros, la Ruta Larga nº 20, del que parten diversas ramificaciones. Las rutas se organizan por longitud: las cortas, de 12 kilómetros o menos, y las largas, que superan esa cifra. El tramo de Majadahonda encaja en ese esquema y se suma a un conjunto mucho más amplio.
Las cifras del proyecto dan una idea de su escala. En total se han previsto 24 nuevas rutas, once de senderismo y trece en bicicleta, que suman 135 kilómetros de trazado —con proyección de llegar a los 204 en 2026—, 23 nuevas áreas naturales, siete láminas de agua para anfibios, 23 hoteles para insectos y lepidópteros, 200 cajas nido para aves insectívoras y un centro especial de polinizadores silvestres en el Monte de Valdelatas. Se han definido además 24 estaciones de transporte público y se ha integrado la red regional de carriles bici para facilitar el acceso.
Detrás hay también una parte de recuperación ambiental: plantación de 540.000 árboles, mejora de ocho tramos fluviales, creación de zonas de refugio para la fauna autóctona, sustitución de árboles quemados por ejemplares más resistentes a incendios y reparación de firmes en vías pecuarias y caminos que antes eran intransitables. Todo ello se enmarca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Reino de Madrid, financiado con fondos Next Generation EU, con la Comunidad de Madrid aportando más de 2,2 millones de euros para su conservación y mantenimiento. Así que, más allá de los tres kilómetros nuevos, lo que se ha abierto es una puerta más hacia un entorno protegido que merece la pena descubrir.
Fecha de publicación
5 de agosto de 2026