
El Museo del Prado ha estrenado ayer una sala dedicada a Cristina de Suecia, una de las figuras más singulares del siglo XVII. La exposición, titulada Cristina de Suecia. Pasión por la escultura, se inauguró el 6 de octubre y podrá verse hasta el 7 de febrero de 2027, en el marco del 400 aniversario de su nacimiento. La comisaría corre a cargo de Manuel Arias Rodríguez, jefe de Colección de Escultura hasta 1700 del museo.
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El grueso del montaje ocupa la sala 74 del Edificio Villanueva, que conserva como referencia visual la monumental Ariadna dormida, conocida en el siglo XVII como Cleopatra. Frente a las nueve obras que había antes, ahora se reúnen diecisiete piezas: el recorrido arranca con un retrato de la reina pintado por Sébastien Bourdon y dos cabezas de Atenea, una romana y otra del siglo XVII, y continúa con esculturas de Afrodita, bustos de emperadores en mármoles de distintos colores, el Filósofo con cabeza de Pseudo Séneca, el Busto de etíope, la Mujer oriental o Semíramis, la Cabeza colosal de príncipe —bronce helenístico que se considera una representación de Alejandro Magno—, los bustos de Antinoo y Aquiles, El fauno del cabrito, conocido en Europa como el Fauno de la reina Cristina, y Clitia, con fragmentos romanos e intervenciones del siglo XVII de Ercole Ferrata y Giulio Cartari.
El conjunto más valioso de esculturas clásicas que guarda el Prado procede precisamente de la colección que Cristina reunió en Roma, adquirida después por Isabel de Farnesio e incorporada a las colecciones reales españolas. Según Manuel Arias, las piezas de la sala 74 fueron compradas en 1724 por Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V y madre de Carlos III; setenta en total llegaron a decorar La Granja de San Ildefonso y en 1829 se integraron en las colecciones reales que dieron origen al museo.
La presencia de la soberana se extiende más allá de esa sala. En la Sala de las Musas se expone temporalmente una instalación de Talía, musa de la Comedia, completada por Francesco Maria Nocchieri con una cabeza que reproduce los rasgos de la propia reina; la estatua original es una musa romana de mármol blanco hallada en Villa Adriana y adquirida por Cristina hacia 1660. En esa misma sala cuelga el Retrato ecuestre de Cristina de Suecia que Bourdon pintó hacia 1653 y que ella regaló a Felipe IV. En la sala 47 se han intervenido los paramentos posteriores de cuatro esculturas colosales, dos de las cuales pertenecieron a su colección, y se muestra allí también la Venus del pomo.
Durante tres meses se podrá ver un ejemplar de la edición italiana del Trattato della pittura di Lionardo da Vinci, publicada en París en 1651 y conservada en la Biblioteca del museo, editada en 1652 por Raphaël Trichet du Fresne, bibliotecario y conservador de la reina en Estocolmo, y dedicada a ella. Cristina de Vasa (1626-1689) fue reina de Suecia de 1632 a 1654, abdicó ese año y se trasladó a Roma, donde se convirtió al catolicismo y se ganó el apodo de «La Minerva del Norte» por su mecenazgo artístico.
Fecha de publicación
7 de octubre de 2026