
Si te apetece una cerveza y un ambiente distinto sin salir de Madrid, Malasaña tiene este mes una propuesta que encaja. Leinerhaus, en la calle Ballesta, 18, lleva desde el 19 de septiembre celebrando su propia versión del Oktoberfest, y sigue en marcha hasta el 11 de octubre. El local arrancó justo cuando en Múnich se pinchaba el primer barril, y desde entonces ha convertido el barrio en un pequeño rincón bávaro con música, comida y rituales alemanes.
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Detrás del proyecto está Mario Lasheras Meierlohr, cuarta generación de una saga familiar de hosteleros. Sus abuelos, Hedwig y Georg Meierlohr, llevaron entre 1968 y 1988 la cervecería Leinerbräu en el pueblo de Förtschendorf, de donde el restaurante toma su nombre. Mario viaja personalmente hasta la Alta Franconia, en el norte de Baviera, para elegir las referencias que acaban sirviendo aquí.
En la carta se encuentran cinco de las seis marcas muniquesas autorizadas para elaborar la Festbier, traídas directamente desde la ciudad alemana. En los grifos habituales aparecen además la Schlenkerla de Bamberg, la Leiner Pils y la Augustiner, y hay botellas de pequeñas fábricas familiares franconas como Weiherer, Staffelberg-Bräu, Krug-Bräu y St. Georgen. Los estilos se mueven entre la Kellerbier sin filtrar, las cervezas ahumadas, la Helles, la Dunkel, la Weizen y la Märzen, así que hay para casi cualquier gusto cervecero.
La comida va a juego. Se sirven clásicos como el codillo, las salchichas, el chucrut, los arenques, los Spätzle y el strudel, con elaboraciones tradicionales como el codillo asado con alcaravea y la salchicha del bisabuelo Karl. La novedad de este año es el pollo rebozado en bagazo con salsa de cerveza. Para ir en grupo, existe un menú que reúne salchichas, codillo y strudel acompañado de una jarra de un litro de Festbier.
Lo más animado ocurre alrededor de los barriles. Durante el evento se repiten rituales como el de abrirlos a golpe de mazo, y se celebra el "Proyecto Schaumkrone" (corona de espuma), un campeonato en el que los clientes compiten por tirar la cerveza con la mejor corona de espuma; el ganador se lleva una caja como premio. El ambiente se completa con retransmisiones en directo desde Múnich y música de bandas de viento.
El local conserva también su Stammtisch, esa mesa fija que reúne a la comunidad alemana de Madrid y a los habituales, y organiza catas y encuentros en alemán. Con el metro de Callao, líneas 3 y 5, a un paso, es un plan cómodo para una tarde o una cena distinta en grupo. El precio se acuerda directamente en el establecimiento, así que conviene preguntar antes de reservar.
Fecha de publicación
8 de octubre de 2026
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