
Hay planes que no cuestan nada y que, aun así, se sienten como un pequeño lujo. Uno de ellos vuelve a estar disponible en Madrid: la Ermita de San Antonio de la Florida, ese pequeño templo museo junto al Parque del Oeste, en la zona de Madrid Río, que reabre tras una rehabilitación integral financiada con más de dos millones de euros de fondos europeos. La intervención se centró en mejorar la eficiencia energética y, sobre todo, en preservar los frescos de Goya; la nueva iluminación elimina la radiación ultravioleta, así que las pinturas se pueden contemplar con toda su riqueza cromática. En el acto de reapertura estuvieron el alcalde de Madrid, la presidenta de Patrimonio Nacional y el presidente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
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Lo que se ve dentro es lo que hace especial el sitio. La ermita conserva los frescos de Goya, salpicados de ángeles, y el panteón donde en 1919 se trasladaron los restos del pintor. Hoy se puede seguir una explicación teatralizada y contemplar la lápida del panteón, donde también descansan los restos de su consuegro, traídos desde Francia. La historia tiene su punto inquietante: la cabeza de Goya desapareció de su tumba y nadie sabe dónde está; una leyenda urbana dice que acabó enterrada con la Duquesa de Alba.
Para entender el edificio hay que remontarse a finales del siglo XVIII. Carlos IV lo mandó construir en una finca que los reyes usaban para huir del cercano Palacio Real, y en 1798 le encargó a Goya decorar el interior con frescos. El pintor tardó apenas seis meses, con la ayuda de su ayudante Asensio Juliá. Con el tiempo, para conservar las pinturas y dejar la ermita como museo, se construyó un edificio gemelo para que el culto continuara; hoy en día se celebra allí una romería el 13 de junio. Por fuera, el conjunto es sobrio y neoclásico; por dentro, los frescos cubren techos, cúpulas y cornisas.
Detrás de la ermita hay otro lugar con mucha carga: el Cementerio de la Florida, el más antiguo de Madrid. Allí están enterrados los 43 patriotas fusilados por las tropas francesas la noche del 2 de mayo de 1808, en la Montaña del Príncipe Pío, una escena que Goya inmortalizó en su cuadro 'El tres de mayo de 1808 en Madrid'. El cementerio se puede visitar durante los sábados del mes de junio, y en su interior hay dos cajones de plomo y cinc con los restos, dos hileras de cipreses, una columna superviviente de un antiguo Viacrucis y tres lápidas, una de ellas una reproducción en azulejos del cuadro.
La visita es sencilla y muy agradecida. La entrada es gratuita y el horario es amplio: de martes a domingo, de 9:30 a 20:00 h. La ermita está en la calle de San Antonio de la Florida, número 5, con la estación de metro Príncipe Pío como referencia más cercana y las líneas de autobús 41, 46 y 75. Desde allí se llega caminando en veinte o treinta minutos al Templo de Debod o al Palacio Real. Un apunte para quien vaya con cámara: no se pueden hacer fotografías en el interior, así que toca mirar con los ojos. Pertenece a Patrimonio Nacional y la gestiona el Ayuntamiento de Madrid, y es, probablemente, una de las formas más tranquilas y baratas de acercarse a Goya sin las colas de los grandes museos.
Fecha de publicación
29 de julio de 2026
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