
Hay sitios que se explican solos en cuanto cruzas la puerta, y Casa Gerardo es uno de ellos. Está en la calle Calatrava, 21, en pleno distrito Centro, justo entre La Paloma y La Latina, y ocupa un edificio histórico de 1895. Lo que hoy es una taberna castiza empezó siendo un despacho de vinos y no se convirtió en taberna hasta 1959; ahora lo gestionan los hijos del propietario original, que han conservado los mostradores de mármol, los zócalos de azulejos, la madera vista y esas tinajas de barro rojizas colgadas en las paredes.
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El local tiene capacidad para unas cincuenta personas y funciona a dos ritmos. En la barra, con la carta de quesos a la vista y una vitrina con las tostas del día, se puede tomar algo rápido y seguir camino; en las mesas, el plan es más pausado. La carta gira en torno a las tapas: una selección amplia de quesos artesanos —Gamoneu, Idiazabal, Majorero, Pata de Mulo, Torta de Cañarejal o Pañoleta de la Garrotxa, entre otros—, embutidos, tostas, platos del día y algún capricho como los helados de wasabi y pimientos, el bacalao desmigado, la cecina, la sobrasada o la berenjena de Almagro. Para beber hay cerveza Mahou y el vermut de grifo IRIS, de la casa De Muller, de Reus. Un apunte: por la caída de rentabilidad del comercio ya no venden vino a granel, aunque la selección de vinos sigue siendo amplia.
Si vas con hambre de verdad, hay menús degustación con horarios y precios marcados. El Menú Clásico cuesta 88 euros y se puede pedir hasta las 15:30 y las 22:00; el Menú Degustación, de 150 euros, hasta las 14:30 y las 21:30; y el Gran Menú Degustación, 225 euros, hasta las 14:00 y las 21:15. El almuerzo a carta se sirve de 13:15 a 15:45. Existe también un Menú Geles que solo se reserva con antelación. Las reservas se gestionan por teléfono, de miércoles a lunes, de 11:00 a 20:00, y hay una política de cancelación: 50 euros por persona si no te presentas o cancelas con menos de doce horas, y las cancelaciones con menos de 48 horas deben hacerse por teléfono.
Los horarios cambian según el día: lunes y martes de 13:00 a 23:30; miércoles y jueves hasta las 00:00; viernes y sábado hasta las 01:00; y los domingos solo de 13:00 a 17:00. De lunes a sábado el local cierra entre las 16:00 y las 19:30. En verano, en julio y agosto, abre también para cenar ciertos días. El ambiente se describe como tranquilo, animado y festivo, con espacio para cumpleaños, copas entre amigos o incluso una fiesta de empresa, y se permite llevar comida, bebida y tarta de cumpleaños. Para llegar, las estaciones de metro más cercanas son La Latina y Puerta de Toledo, ambas en la línea 5, y se puede acceder andando desde Sol.
En resumen, es un rincón con historia donde se puede tomar un buen vino, un vermut o una cerveza con una tabla de quesos y embutidos, y quedarse un rato conversando. La nostalgia y la atención del personal lo han colocado en varias guías como uno de los favoritos del barrio.
Fecha de publicación
22 de octubre de 2026
Ubicación
Cómo llegar