
La Porta da Estación es una de las diez puertas que se abren en la Muralla Romana de Lugo, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fue abierta en 1874 y ampliada en 1918 y 1921 para comunicar la ciudad con las vías del tren. Su arco alcanza una anchura de 10 metros y una altura de 8 metros hasta la clave. En su extremo derecho, cuenta con escaleras de subida a la muralla. En el pasado, los habitáculos incrustados en los muros laterales sirvieron para la recaudación de impuestos de consumo. Es una de las puertas por las que el Camino Primitivo hacia Santiago de Compostela despide a la ciudad de Lugo.