
Hay formatos que funcionan precisamente porque no pretenden ser grandes producciones. El teatro breve es uno de ellos, y en Lugo tiene nombre propio: Los Microefectos Dramatúrxicos. La compañía lucense volvió a tomar el Club Clavicémbalo estos primeros días de septiembre con cuatro estrenos, en una sesión que se repartió del jueves 3 al sábado 5, con dos pases diarios, uno a las 20:30 y otro a las 22:30. Quien se acercó se encontró con cuatro piezas de unos veinte minutos cada una, escritas y dirigidas por los propios miembros del grupo, que mezclan humor, ironía y crítica social a partir de historias de la vida cotidiana.
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El grupo no es improvisado. Los Microefectos Dramatúrxicos cumplen trece años de trayectoria en mayo de 2026, y esa veteranía se nota en cómo manejan el formato: piezas cortas que encadenan una tras otra, pensadas para verse casi sin darte cuenta. El reparto se reparte entre los mismos nombres que firman los textos, así que en una misma noche uno ve a los mismos actores cambiar de registro cuatro veces. Las obras de esta programación fueron «O permiso», escrita y dirigida por María Grandío y representada por Elvira Velasco, Anxo Manoel, Brian Rodríguez, Raquel L. Cendán y la propia Grandío; «As ramistas», texto y dirección de Brais García, con María Grandío, Elvira Velasco y el propio García; «Cíborg», también conocida como «Cóborg», escrita y dirigida por Raquel L. Cendán y representada por Brais García, Elvira Velasco y Cendán; y «Burramia artificial», obra de Brian Rodríguez con María Grandío, Anxo Manoel y el propio Rodríguez.
El escenario ayuda. El Club Clavicémbalo, en la Rúa dos Paxariños, es un sitio con carácter, y ese ambiente cercano encaja con el teatro breve: no hay una distancia marcada entre el público y los actores, y el tono, siempre con la ironía a mano, se siente más directo. Es el tipo de teatro que se puede ver sin grandes expectativas y salir sorprendido por lo bien que funciona el mecanismo de piezas cortas, donde cada obra tiene que ir al grano y sostener la atención sin alargar nada.
En cuanto a las entradas, el grupo mantuvo su fórmula habitual: se podían comprar por adelantado a través de la plataforma Woutick o directamente en la taquilla del club antes de cada pase, con los precios anticipados partiendo de los 8,80 euros. Es una propuesta muy lucense, en el sentido de que nace y se sostiene aquí, y que demuestra que el teatro no necesita grandes escenarios ni duraciones largas para funcionar. Aunque esta sesión ya ha pasado, el formato y la compañía forman parte del calendario cultural local, así que conviene tener el radar puesto para cuando vuelvan a montar una noche de estrenos. Si te gusta el teatro que no te obliga a sentarte dos horas y que se puede ver con una copa en la mano, este es el formato que hay que seguir.
Fecha de publicación
6 de septiembre de 2026